Segunda carta al Rey

Denuncia la presencia pública de la familia real en actos religiosos en calidad de representantes institucionales

(Segunda carta al Rey. La respuesta más abajo)

Miguelxxx

Bilbao – Palacio de la Zarzuela -20071 – Madrid

En Bilbao a 1 de mayo de 2003

Señor,

En la fecha 30 de julio del 2002, me dirigí a Su Majestad presentándole una queja acerca del marcado carácter confesional de algunos actos de Vd. y de Su Familia, en situaciones de representación institucional, que atentan contra la declaración de aconfesionalidad constitucional y contra los derechos individuales de los ciudadanos en su libertad de conciencia y en su derecho a no ser discriminados.

Recibí de Su Casa Real la contestación que también le adjunto.

Pasado un año y repetidas las mismas o parecidas manifestaciones, me he dirigido al Defensor del Pueblo exponiéndole esta misma queja. Le adjunto también la respuesta que, de este, he recibido. Esta respuesta, siendo, probablemente, correcta en todos sus puntos, la considero totalmente improcedente; ya que indica una situación de completa impunidad, sugiriendo una situación de práctica indefensión del ciudadano ante los actos del representante de la Corona, cosa que considero imposible, en un Estado Democrático de Derecho.

No creo que deba entrarse en el tema de la impunidad por falta de responsabilidad y generar algún tipo de alarma social ante ésta figura no muy bien explicada de nuestra Constitución.

Vd., en primer lugar es ciudadano español, y además ha jurado, expresamente, guardar y hacer guardar la Constitución, en todos sus artículos y puntos, e implícitamente la Carta de los Derechos Humanos.

Si no es responsable legalmente, al menos está obligado, por ética y por juramento. En la lógica de juramento, según la religión que Usted manifiesta, se pone a Dios por testigo del cumplimiento de lo jurado; y eso aun en el caso de que, aparentemente, contravenga a los intereses de la Iglesia Católica.

Con el mayor respeto a las convicciones personales de Su Majestad y a su libre expresión en sus actos como particular, vengo a reclamar un exquisito comportamiento aconfesional en los actos que realice en representación del Estado Español y de esa Institución de la Corona.

No voy a repetir los argumentos ya expuestos en la primera carta, que, por otra parte, va adjunta .

Quiero reafirmar que seguiremos en el empeño de conseguir la solución o una respuesta razonable y constitucional de este asunto.

De su recto proceder en la Magistratura del Estado, y de Su ética personal espero la corrección de estos actos que, en propiedad de definición de la Real Academia Española, son de estricto clericalismo confesional católico y, proporcionalmente a la representación de Su Majestad, altamente discriminatorios con respecto a las demás creencias y convicciones.

Lo saluda atentamente,

Miguel xxxx

NOTAS

Le adjunto también la carta de queja dirigida al Defensor del Pueblo acerca de los actos de la Ofrenda al Apóstol Santiago; en prevención de que su respuesta sea que, a su vez, es un Acto Real; ya que esta institución fue retomada por el Rey Alfonso XII.

clericalismo. m. Influencia excesiva del clero en los asuntos políticos. || 2… || 3. Marcada afección y sumisión al clero y a sus directrices.

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(Copia textual de la respuesta a la segunda carta al rey)

EL JEFE DE LA CASA DE S. M. EL REY

Palacio de la Zarzuela

Madrid, 16 de mayo del 2003

Señor don Miguel…

Muy señor mío:

S. M. el Rey me ha encargado que en Su nombre, le informe que ha recibido la carta que le remitió el pasado día 1 y le envía un cordial saludo.

Al cumplir el encargo de Su Majestad 10, le saluda atentamente,

ALBERTO AZA ARIAS

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