Según el PSOE la ciudad de Madrid garantizará la aconfesionalidad y la defensa de la plena libertad religiosa de los ciudadanos

El candidato socialista a la Alcaldía de Madrid, Antonio Miguel Carmona, ha asegurado que el próximo gobierno socialista de la capital garantizará la aconfesionalidad de la ciudad, la neutralidad del Ayuntamiento en esta materia y la defensa de la plena liberad religiosa de los ciudadanos.

Así lo ha puesto de manifiesto en un encuentro organizado por Cristianos Socialistas en el que han participado representantes de la iglesias ortodoxas y evangélicas, de la comunidad judía y musulmana o de la iglesia católica, para abordar cuáles deben ser las relaciones entre el Ayuntamiento y las diferentes confesiones religiosas en Madrid.

“El próximo Ayuntamiento de Madrid será un Ayuntamiento absolutamente tolerante”, afirmaba Carmona, quien ha explicado a los presentes iniciativas como la creación de un observatorio municipal sobre los asuntos religiosos, como instrumento de representación, participación y diálogo continuo entre las diferentes confesiones religiosas y de forma transversal con otros colectivos sociales.

Según el mapa eclesiástico la Diócesis de Madrid se contabilizan 349 Parroquias en Madrid, de 487 existentes en la región. Además, a través del Observatorio del pluralismo religioso en España, se constata de manera fehaciente que existe una gran diversidad de confesiones religiosas en Madrid, reflejadas en un considerable número de lugares de culto: 37 centros musulmanes, 460 lugares de culto denominados evangélicos y/o protestantes, 24 de Testigos de Jehová, 8 iglesias ortodoxas, 4 de la comunidad judía, 4 budistas, 4 mormonas y 2 hinduistas.

Durante el encuentro se ha puesto de manifiesto cómo el Ejecutivo municipal del PP ha dado un trato preferente a los colectivos más ultraconservadores del catolicismo, promoviendo políticas segregadoras y generando confrontaciones con el resto de la sociedad, en materia de derechos y desde valoraciones estrictamente morales.

A juicio del candidato socialista, los Gobiernos del Partido Popular en Madrid no han reconocido la diversidad religiosa y no dan una respuesta equitativa, por su descarada confesionalidad mal entendida y peor practicada. Y esto enrarece las relaciones entre diferentes colectivos y creado un cierto ambiente de intolerancia generalizada inspirada en las desconfianzas y los miedos propios del desconocimiento.

Los asistentes han agradecido a Carmona su “disponibilidad y sensibilidad hacia el hecho religioso en Madrid”, remarcando la importancia que tiene la gestión de los asuntos religiosos en favor de la paz social entre las distintas comunidades, culturas y procedencias de la ciudadanía y la inmigración que nuestra ciudad acoge. En este sentido le han trasladado inquietudes relativas a los lugares de culto, la libertad religiosa, la relación con las instituciones políticas de forma estable y fluida, las subvenciones a programas sociales y los criterios de concesión de las mismas…

“Dialogaremos permanentemente con todos los credos. Fomentaremos la libertad religiosa y la igualdad de trato en la normativa municipal, posibilitando la manifestación del hecho religioso”, ha respondido Antonio Miguel Carmona, quien también ha comprometido adecuar los cementerios existentes, así como la creación de nuevos espacios para posibilitar que todas las personas que lo deseen puedan ser enterradas en los ritos de la fe que profesen.

“Tendremos una ciudad tolerante, abierta, que cumpla la Constitución desde el laicismo incluyente que presidirá el nuevo Ayuntamiento de Madrid”, ha concluido.


COMENTARIO: Una vez más se confunde la aconfesionalidad con el multiconfesionalismo, o se apuesta por un mal llamado «laicismo incluyente», como si existiera otro «laicismo excluyente». Extender privilegios a las diferentes confesiones religiosas no es ni aconfesionalidad, ni laicismo. Desde el ámbito público, desde la Administración lo único que se tiene que garantizar es la libertad de conciencia, sea religiosa o no. Desde un Ayuntamiento no se tiene que privilegiar ni a una religión, ni a diez. El laicismo, sin más, siemre es incluyente, porque busca el respeto a la libertad de conciencia de cada persona, la separación y neutralidad del Estado y la igualdad de toda persona al margen de que tenga o no creencias religiosas o convicciones de cualquier tipo.

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