Se celebra el Día de Extremadura con una misa en el monasterio de Guadalupe con la asistencia del presidente (PSOE) de la Comunidad y otras autoridades

«Es la Fiesta de Extremadura, y a la Virgen de Guadalupe le pedimos por sus habitantes, por sus problemas, por sus autoridades, por sus gentes de bien que lucha por una mejor vida en esta tierra, que reivindican sus derechos y que se atienda a sus necesidades. Feliz fiesta, hermanos». Estas palabras forman parte de la homilía que ayer dijo el arzobispo de Toledo y primado de España, monseñor Braulio Rodríguez, en la multitudinaria misa que se ofreció en la Basílica del Real Monasterio de Guadalupe, en honor de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura. La misa fue concelebrada por el arzobispo de Mérida-Badajoz, Celso Morga; el obispo de Coria-Cáceres, Francisco Cerro; el obispo de Plasencia, José Luis Renata; y el arzobispo emérito de Segovia, Ángel Rubio, que es natural de Guadalupe.

Entre el público que llenaba el templo se encontraba el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara; la presidenta de la Asamblea, Blanca Martín; la delegada del Gobierno en Extremadura, Yolanda García Seco; la presidenta de la Diputación de Cáceres, Charo Cordero; el presidente de la Diputación de Badajoz, Ángel Gallardo; y representantes de partidos políticos como el líder del Partido Popular, José Antonio Monago; y el líder de Ciudadanos, Cayetano Polo.

Tras la misa la Imagen es llevada por ocho portadores, mientras empiezan los gritos y los vivas. Una vez que es colocada en una plataforma, comienza por el claustro mudéjar del Monasterio, una procesión en donde es fácil ver a la gente llorar y lanzar vivas a la Virgen llenos de sentimiento. Lo que más conmueve es ver la gran cantidad de gente que forma parte de la procesión, haciendo el desfile descalza o de rodillas. Unas 350 personas cumplieron ayer, de esta manera, las promesas que hicieron a la Virgen de Guadalupe. De todas ellas sesenta iban de rodillas, dándoles aire con abanicos los familiares.

En Guadalupe se ha vivido este domingo un Día de la Patrona de Extremadura lleno de gran emoción, pero muchos de los que allí estaban esperan que para el año 2020 se pueda vivir un día mucho más intenso si se logra que acuda el Papa Francisco, al que se le va a invitar ya que en el año 2020 se celebrará el Año Jubilar Guadalupense.

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