Se agudiza confrontación entre Iglesia y gobierno de Ecuador por contenido de nueva Constitución

Según la la Conferencia Episcopal, el texto, que declara a Ecuador como un Estado laico, incentiva el aborto, las relaciones homosexuales y la intervención estatal en la educación religiosa.

Ante esa situación los sermones dominicales en la celebración de las misas se han vuelto tensos y se ha puesto sabor político a la relación entre curas y feligreses. Por lo menos hasta  el próximo 28 de septiembre, cuando el texto constitucional será sometido a referendo.

Recientemente, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, a través de su presidente, el arzobispo de Guayaquil, Antonio Arregui, anunció un proceso de catequesis, desde los púlpitos, para lograr la "reflexión" sobre, por lo menos, cuatro temas de los aprobados en el nuevo texto constitucional que a su parecer son "innegociables", por contraponerse a la fe católica.

"Haremos una gran catequesis sobre estos valores que emanan del Evangelio y trataremos de formar las conciencias cristianas. Pero cada ciudadano será libre al votar", anticipó Arregui.

La reacción del presidente Rafael Correa no se hizo esperar, y con su conocido tono confrontacional, les pidió a los ciudadanos que, durante las misas, se levanten y llamen mentiroso al sacerdote que asegure, en sus sermones, que el nuevo proyecto constitucional "es abortista o promueve el matrimonio homosexual" porque, según resaltó, "los pelucones (las élites) también tienen sus curitas".

El tema es delicado, pues aunque es difícil medir qué tanta mella puede hacerle al 'sí' en el referendo la oposición de la Iglesia a la nueva Constitución, es claro que un 90 por ciento de la población del país es católica. El porcentaje restante integra iglesias cristianas evangélicas o protestantes que también han expresado su molestia por prácticamente los mismos puntos (ver recuadro).

Los sondeos también han entrado al juego midiendo la credibilidad de los actores del conflicto. Según la firma Informe Confidencial, "el 75 por ciento de la población confía en la Iglesia, mientras que la credibilidad del primer mandatario ha bajado a un 59".

A lo que se suma que según los más recientes sondeos, el 'sí' no consigue el 50 por ciento más uno de los votos necesarios para la aprobación de la Carta Magna en el referendo.

'Con la oposición'

Correa, un católico practicante al que se lo vio acudir a misa antes de sufragar en los procesos electorales del 2007 en los que consolidó su amplio liderazgo, y que hizo trabajo voluntario con misioneros salesianos en comunidades indígenas (1986-1987), acusa a la Iglesia de alinearse con la oposición e inmiscuirse en política para hacer campaña por el 'no': "Creo que los obispos se han equivocado, a lo mejor han leído un documento en elaboración porque el artículo 45 de la nueva Constitución dice que el Estado protegerá la vida desde la concepción. Hay un grave error o se está mintiendo. Hay que tener imaginación para decir que están abriendo las puertas al aborto. Están buscando la quinta pata al gato", señaló.

En el proyecto, redactado por la Asamblea Constituyente, con una aplastante mayoría gobiernista, se señala que "el Estado reconocerá y garantizará la vida, incluido el cuidado y protección desde la concepción, como parte de los derechos de los niños".

Pero, según la oposición, es la coma, como signo de puntuación, la que da la ambigüedad al texto sin establecer la protección desde la concepción. Complejo tema gramatical.

La Iglesia también cuestiona el reconocimiento legal de la unión estable y monógama de dos personas del mismo sexo.

En el tema de la educación, la Iglesia califica como estatista a la nueva Constitución porque, según monseñor Mario Ruiz -en diálogo con EL TIEMPO-, el Estado definirá qué es lo que se debe enseñar.

"La palabra laico significa que el Estado no tiene religión oficial, pero no significa ateo, que es el significado que se da en el proyecto porque los textos dejan abierta la interpretación", dijo.

Mientras el régimen arremete contra la cúpula religiosa con una continua campaña que confronta la versión religiosa con su punto de vista, la Iglesia cuelga su pronunciamiento en las puertas de los templos, y elabora volantes con la trascripción de los textos polémicos "para que sea cada uno de los católicos el que lea y reflexione", apostilló Ruiz.

Pero lejos de los resultados que arroje el referendo, para el psicólogo y catedrático de la Universidad San Francisco, Jaime Costales Peñaherrera, "el enfrentamiento es muy nocivo y solo llevará al país a un mayor grado de conflictividad".

Esta advertencia parece hacerse palpable. El jueves pasado, la policía de Guayaquil detuvo a cuatro grafiteros quiteños que pintaban consignas contra la Iglesia.

Además, la militante del Movimiento Bolivariano María Isabel Morán interpuso una demanda penal contra monseñor Arregui, acusándolo del incumplir el tratado firmado entre Ecuador y el Vaticano en 1937, en el cual la Iglesia "debe abstenerse de hacer política". También se han anunciado citaciones para que el alto prelado rinda testimonios juramentados.

Arregui denunció haber recibido llamadas amenazantes.

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