Se agrava el enfrentamiento en Túnez entre laicos e islamistas

El partido islamista moderado Ennahda, que apoya al Gobierno, ha rechazado la propuesta del primer ministro de formar un Gobierno de unidad tras el asesinato de un opositor

El conflicto se ahonda en Túnez. Las fuerzas democráticas laicas y los islamistas se preparan para su más duro enfrentamiento desde que hace dos años derrocaran juntas la dictadura de Ben Ali. La Unión General de los Trabajadores Tunecinos (UGTT), que cuenta con medio millón de afiliados en un país de 10 millones de habitantes, ha convocado hoy una huelga general con motivo del funeral de Chokri Belaid, el dirigente de un pequeño partido de izquierdas asesinado el miércoles en la puerta de su casa.

La familia de Belaid y destacados dirigentes de izquierdas han acusado a Ennahda, el partido islamista moderado que domina el Gobierno, de haber fomentado o, al menos, permitido el atentado por ser tolerante con los salafistas y la Liga de Protección de la Revolución, una grupo integrista violento.

Por segundo día consecutivo, miles de manifestantes se echaron ayer a las calles en varias ciudades para protestar por el asesinato político y reclamar a gritos la dimisión del Gobierno. En Túnez asaltaron incluso una comisaría, cuyo mobiliario tiraron a la calle.

La UGTT no había convocado una huelga general de 24 horas desde hace 35 años, aunque el 14 de enero de 2011 sí hizo un llamamiento a un paro de dos horas contra el régimen. A las seis de la tarde de ese día el presidente Ben Ali se exilió en Arabia Saudí. La convocatoria de hoy tiene carácter histórico.

Para apaciguar los ánimos encendidos de la izquierda y de los laicos el primer ministro, el islamista Hamadi Jebali, apareció el miércoles por la noche en televisión. Anunció una concesión a la oposición: la formación de un Gobierno de tecnócratas independientes, que el mismo seguiría presidiendo, hasta la celebración de las próximas elecciones “lo antes posible”.

Jebali satisfizo así una de las principales reivindicaciones de sus adversarios, pero indignó a sus 89 diputados —sobre un total de 217— de la Asamblea Constituyente. Los desacuerdos en su seno impiden redactar la primera Carta Magna democrática de Túnez, una tarea que empezó a finales de 2011.

“Hemos rechazado la propuesta del jefe del Gobierno que tomó esta decisión sin consultar a la coalición [gubernamental] ni al movimiento Ennahda”, declaró Sahbi Atig, presidente del grupo parlamentario islamista. Los islamistas desautorizan así al número dos de su partido.

El miedo empieza a cundir en Túnez. La prestigiosa Liga Tunecina de Derechos Humanos pidió ayer a las autoridades que, a diferencia de lo que sucedió con el izquierdista Chokri Belaid, protejan ahora a las personalidades que han recibido amenazas por sus críticas a los islamistas.

La Embajada de Francia anunció, por su parte, el cierre durante al menos dos días de su red de colegios, que frecuentan 7.000 alumnos, y pidió a los 25.000 francese que residen en Túnez que sean prudentes.

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