Savater: «El tiempo que le dedican [los centros públicos] a la religión se debería dedicar a otras cosas…»

La exitosa convocatoria del XI Congreso de la Asociación Andaluza de Filosofía que abarrotó el salón de actos de la Diputación de Granada, arrancó ayer con un invitado de importante renombre. El escritor y filósofo, Fernando Savater fue el encargado de iniciar las jornadas sobre filosofía y religión con una conferencia inaugural tituladaCreyentes y pensantes. ¿Qué será de la religión?

¿Qué le parece la temática de la religión, escogida para esta edición?

-Me parece casi heroico el hacer ya congresos de filosofía en un mundo que simpatiza tan poco con la filosofía y que la apoya tan poco. Saber que seguimos pensando y filosofando creo que tiene mérito. Actualmente el tema de la religión y la secularización en el mundo actual tiene muchas implicaciones como por ejemplo, la violencia entre las sociedades.

-¿Qué papel juega la religión en la actualidad?

-La religión en las sociedades democráticas es un derecho de cada cual, pero no es una obligación de nadie y mucho menos de la sociedad en su conjunto. Las iglesias son las que quieren, a veces, tener una influencia o poder secular que entra en un terreno muy discutible. Creo que las iglesias tienen que ser instituciones privada con la inscripción libre, pero no pueden tener la pretensión de convertirse en rectoras de la sociedad como ocurre en las teocracias.

-A parte de los componentes geopolíticos que tiene el nacimiento del Daesh. ¿En qué ha fallado el mundo musulmán para que se de esta radicalización?

-Creo que la secularización, es decir, la separación entre la Iglesia y el Estado, que convierte la Iglesia en una búsqueda espiritual y el Estado, en lo que resuelve nuestros problemas materiales, encuentra su origen en el Cristianismo, ya que el «dar a Dios lo que es de Dios y al Cesar, lo que es del César», pues es un precepto de Cristo. Todo esto, las sociedades musulmanas no lo han llevado a la práctica, y siguen teniendo a la religión como el culto rector cívico, es decir, la Ley religiosa superpone a la civil. Eso es lo que me parece que retrasa la emancipación de la tolerancia y puede ser una de las causas de la situación tan pesarosa que vivimos.

-¿Ha cambiado su relación con la religión a lo largo de su vida?

-He tenido vínculos porque vivimos en un país con muchas manifestaciones católicas pero personalmente no he establecido ningún vínculo religioso. Tengo muchos amigos creyentes e incluso religiosos, mis padres eran creyentes pero yo no lo he sido nunca. Algo que no me ha supuesto ningún conflicto especial, salvo cuando la religión pretende meterse en cuestiones civiles. Cuando pretende determinar si se puede o no divorciar , si debe una abortar o no…. Cuando ya pretende legislar es cuando la religión se convierte en un problema.

-En su obra destaca el gusto por la educación y la importancia que tiene en la sociedad. Su libro El valor de educar, lo constata. ¿Qué le parece la enseñanza de la religión en los centros públicos del país?

-Me parece mal. Pienso que la religión es un derecho de cada cual y la enseñanza religiosa debería impartirse en los centros adecuados o parroquias, es decir, en centros religiosos orientados precisamente a esa educación. Los centros públicos no deben impartir más que conocimientos objetivos, científicos por los valores constitucionales recogidos en el Ordenamiento Civil, pero la religión creo que debería ser algo privado y ese tiempo que le dedican a la religión se debería dedicar a otras cosas, por ejemplo a la pobre filosofía.

-¿En qué estado se encuentra la Filosofía en el Sistema Educativo? ¿Existe un desinterés por parte de la juventud hacia esta materia?

-La Filosofía en la educación se encuentra en un estado preabólico pero no solamente en España sino en casi todos los países europeos. Yo creo que no es un desinterés de la juventud, yo creo que los jóvenes se interesan por la materia. Llevo toda la vida dedicándome a la Filosofía y he encontrado bastante interés en los jóvenes. El problema reside en la legislación -y la legislación no la hacen los estudiantes- por lo que es el Ministerio el que de alguna manera debería apoyar a la Filosofía, pero la va relegando cada vez más y convirtiendo en una asignatura secundaria y arrinconada.

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