Santesmases reivindica la figura de Manuel Azaña por una República laica

«El golpe del 36» truncó las ideas del político republicano, según el catedrático

Antonio García Santesmases pronunció ayer, en la Biblioteca Pública Jovellanos, la conferencia, organizada por el Ateneo Republicano, titulada «Constitución, crisis y República», en la que hizo un balance sobre la crisis española de finales del XIX y la apuesta de la República por Europa. El catedrático de Filosofía de la Universidad Nacional a Distancia (UNED) y ex diputado socialista estuvo acompañado de Francisco Prendes, presidente del Ateneo Republicano, y Germán Ojeda, profesor de la Universidad de Oviedo.

Antonio García Santesmases habló de las circunstancias que envolvieron la crisis española de finales del siglo XIX y la apuesta de la República por abrirse a Europa. En ella, Santesmases diferenció a «la Generación del 98 y la del 14, que hegemonizó la creación de la II República, sin caer en el lamento, de la mano de Ortega, Prieto, Besteiro, De los Ríos y Azaña».

El catedrático realzó el papel de Azaña respecto a sus compañeros de generación, ya que «llegada la dictadura de Primo de Rivera, creyó que no había lugar a reformas en el sistema, sino el momento de que los demócratas reclamaran la formación de una República». Algo que le diferenció, según Santesmases, de Ortega, quien «creyó que el pensamiento de Azaña era demasiado radical, al no confiar en la existencia de un contrapeso liberal y conservador que contribuyera a confiar en la existencia de una democracia».

Para Santesmases, Azaña se inspiró «bajo el modelo de la República laica francesa e intentó resolver los problemas de la España de la época: con los nacionalismos catalán y vasco, el nacional, con la idea de construir un país de manera conjunta y el religioso, con la aparición del catolicismo político».

Una idea que se truncó, en opinión de Santesmases, con «el golpe militar del 18 de julio de 1936», que marcó profundamente al líder republicano, ya que «fue un movimiento que encontró el apoyo de Italia y Alemania a los nacionalistas y el abandono de Francia e Inglaterra».

Dos países con los que, manifestó el ex diputado socialista, «Azaña mantuvo un intenso contacto para que realizaran una legítima defensa de la democracia parlamentaria, y que le dieron la espalda. Algo que desencadenó en la Guerra Civil española y el posterior olvido de los republicanos».

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