“Santa” polémica por la virgen vuelve a la Junta Departamental de Montevideo

La instalación de una imagen de la Virgen María en la rambla trae a discusión la laicidad en Uruguay

Finalizada la Semana Santa, la Junta Departamental retomará la discusión sobre si otorgar o no un espacio en la rambla del Buceo a la Iglesia Católica para instalar una imagen de la Virgen María de 3,80 metros, a lo que podría sumarse el pedido para levantar una imagen afroumbandista en Tres Cruces del mismo tamaño que la cruz católica ya existente en la zona. Incluso los evangelistas podrían pedir su espacio para instalar una Biblia en piedra.

Los partidos políticos no estuvieron ajenos a la discusión y tampoco organizaciones sociales de librepensadores que se oponen a esta especie de “carrera” entre diferentes religiones para adueñarse de espacios públicos. De aprobarse este permiso, la Asociación Uruguaya de Libre Pensadores (AULP), no descarta recurrir a organismos internacionales para que se oiga su reclamo, según dijo a LA REPÚBLICA, Diego Mattos, integrante de dicha organización.

La Alup efectuó una declaración firmada además por la Asociación Internacional de Librepensamiento de Londres, Mysu, la Sociedad de Amigos de la Educación Laica, la Asociación Civil 20 de Setiembre, y la Asociación de Educación del Elbio Fernández.

“Nosotros no somos anti nada, somos pro y a favor de defender el espacio público. Que no haya monumentos que representan a una concepción metafísica. En Uruguay hay 63 cultos diferentes, y los espacios quedan en manos de quienes tienen más poder”, apuntó Mattos.

El integrante de ALUP apuntó también que hace poco se instaló una imagen de la Virgen María Auxiliadora en la Isla de Flores. “A la inauguración fue la esposa del presidente Tabaré Vázquez, María Auxiliadora, con su hijo y representantes de la Curia. Esa autorización no tuvo que pasar por a Junta Departamental por la isla está bajo el ordenamiento de la Armada y la Dirección de Medio Ambiente”, explicó Mattos.

Sobre la Cruz del Papa, Mattos puntualizó que su aprobación “no fue dada por la Junta Departamental que votó en contra. Pero fue al Parlamento que lo aprobó y se votó por una ley que permite un monumento a quien ayudó al país y por ello salió”, explicó.

Sobre si los fieles no tienen derecho a tener su imagen, Mattos dijo que “cada uno es libre de adorar y creer en lo que quiera. Para cosas puntuales como el Vía Crucis por ejemplo se pide permiso y se hace, dicen que allí en el Buceo ya se realiza un acto religiosos para la Virgen, bueno que lleven la imagen ese día, pero otra cosa es apoderarse de un espacio público. Es una concepción de cuidado que el Estado le otorgue a un privado, porque la Iglesia Católica es un privado. Para adorar imágenes además de las que ya están, están las iglesias”, indicó.
Para que la instalación sea aprobada por la Junta de Montevideo se necesita de una mayoría especial de 21 ediles.

Alup considera que la petición de la Iglesia Católica no saldrá aprobada. “Tuvimos reuniones en la Junta con ediles de todos los partidos, y la idea que tenemos es que eso no va a salir. Algunos están más favor, pero no la bancada frenteamplista por ejemplo, hasta donde nosotros pudimos saber”, contó Mattos.

Si se llegara a votar afirmativamente “consideraremos ir a las cortes internacionales en la defensa del espacio público. El concepto de laicidad lo han hecho una especie de chicle y la laicidad es una sola. Si se permite esta imagen una hay que permitir otras y hasta Pare de Sufrir puede pedir un espacio público”, indicó Mattos.

El argumento de la Iglesia

La solicitud de instalar la virgen fue realizada por el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla. La Iglesia se encargará de los costos que implica la colocación de la imagen. La Unidad de Patrimonio de la IM sostiene ve viable la propuesta y considera que se integra “al contexto general del espacio público”.

Por su parte Sturla, considera que la oposición a la instalación de la Virgen María es una postura “anacrónica” con “reminiscencias anticlericales”. Para Sturla la separación Iglesia-Estado, ocurrida hace 100 años, dejó algunas secuelas. “Hay personas que desde una postura anacrónica todavía tienen como algunas reminiscencias de ese anticlericalismo. El tema es que en una sociedad plural nos manifestemos y nos respetemos unos a otros”, sostuvo.

“El laicismo acá fue un laicismo combatiente, no fue esa neutralidad que a veces se nos quiere hacer creer”. Se quiso arrinconar lo religioso en la conciencia individual, cuando lo religioso de por sí se manifiesta. Manifestar lo religioso es parte de la realidad de todas las culturas y de todos los hombres de todas las épocas, basta mirar un poco el mundo que nos rodea”, afirmó.

Sanguinetti y el retroceso de la laicidad
El expresidente Julio María Sanguinetti, que impulsó la Cruz del Papa en Tres Cruces, acusó a la Iglesia Católica de llevar adelante “intentos reiterados” por “avanzar en terrenos reñidos con el sistema”.

“El cardenal Sturla, que trata de recuperar (y lo comprendemos) el brío algo disminuido de la Iglesia Católica, se equivoca cuando va más allá. Incluso acusa de ‘anticlericalismo’ a quienes discrepan con su propuesta, sin advertir que justamente él está cayendo en un ‘clericalismo’ que hiere la concepción republicana de nuestra democracia. Por este camino, en vez de reforzar la visión contemporánea de laicidad que se ha ido desarrollando, marca un retroceso”, sostuvo Sanguinetti en una columna publicada en el Correo de los Viernes.

Sin embargo defendió la Cruz del Papa. “La ley 15.870, de julio de 1987, dispuso su mantenimiento ‘en calidad de monumento conmemorativo. Es un registro histórico: la conservación de una traza material de la primera visita de un Papa al Uruguay, jefe de Estado del Estado Vaticano, con el cual tenemos relaciones diplomáticas, y líder espiritual de la religión mayoritaria en el país. No se trató entonces de ‘consagrar’ a la religión un espacio público, sino de conmemorar un acontecimiento histórico importante para una República liberal, plural y tolerante”.

“Se invoca como precedente una estatua a ‘Iemanjá’, que sin duda es discutible, pero que no es un lugar de culto y obviamente no posee la carga simbólica de la Iglesia Católica”, apuntó Sanguinetti.

“No es un tema urbanístico”

El diputado colorado Ope Pasquet por su parte consideró que “este no es un tema urbanístico, sino que es una tema de laicidad. La Constitución de 1918 estableció la libertad de cultos y que el Estado, que nos comprende a todos, no sostiene religión alguna. No son contrarias la laicidad y la libertad religiosa, son complementarias.

La fórmula ha sido “Iglesia libre, en Estado libre” y ha sido un éxito en la construcción histórica que fue responsabilidad no solo de colorados, sino también de blancos”, apuntó.

Y agregó que “no se trata de prohibir las manifestaciones públicas de la religiosidad como puede ser la procesión de Corpus Christi. No tengo ningún inconveniente.

Pero no se puede sacar al Estado de la neutralidad y dar un espacio público a una confesión”. Para Pasquet hay cierto avasallamiento a la laicidad
“No son hechos aislados. Hay algo así como un embate a la laicidad. En un hecho insólito, en el Hospital Militar hay hace meses una especie de Departamento de Asuntos Religiosos. Está a cargo de un sacerdote católico que es militar retirado. No tiene goyete. Pedí informes hace meses y no me contestaron. Hay que poner un poco de orden”, consideró.

El legislador recordó que él votó en contra la Cruz del Papa. “Yo voté en contra de la instalación de la cruz. No me hago ilusiones con el tema pero viola la laicidad.

No sigamos por el mal camino, con una nueva fragmentación del espacio público. Si en un pedazo de nuestra preciosa y democrática rambla se instala una imagen de cuatro metros difícilmente quienes no sean creyentes o tengan otra creencia vayan allí. Irán para otro lado”, consideró.

EN NÚMEROS

3,80. Son lo metros que mediría la imagen de la Virgen María.
21. Son los votos de los ediles que se necesitan para que sea aprobado en la Junta Departamental.
63. Son los cultos religiosos que hay en Uruguay.

FRASES

“Somos un país laico y por lo tanto los espacios públicos deben estar libres de las imágenes religiosas. Si bien existe la libertad de culto, otra cosa es imponer a toda la sociedad imágenes que responden a un determinado sector”.
Edila de Asamblea Uruguay, Graciela Villar.

“No se trata de prohibir las manifestaciones públicas de la religiosidad como puede ser la procesión de Corpus Christi. No tengo ningún inconveniente. Pero no se puede sacar al Estado de la neutralidad y dar un espacio público a una confesión”. Diputado colorado Ope Pasquet.

“El cardenal Sturla, que trata de recuperar (y lo comprendemos) el brío algo disminuido de la Iglesia Católica, se equivoca cuando va más allá. Incluso acusa de ‘anticlericalismo’ a quienes discrepan con su propuesta, sin advertir que justamente él está cayendo en un ‘clericalismo’ que hiere la concepción republicana de nuestra democracia.
Expresidente Julio María Sanguinetti.

“Hay personas que desde una postura anacrónica todavía tienen como algunas reminiscencias de ese anticlericalismo. El tema es que en una sociedad plural nos manifestemos y nos respetemos unos a otros”. Cardenal Daniel Sturla.

Monumento  afroumbandista en Tres Cruces

La comunidad afro religiosa nucleada en Atabaque y la institución Federada Afroumbandista entregaron a la Intendencia de Montevideo un pedido formal para instalar un monumento afroumbandista en Tres Cruces. Las organizaciones pretenden que tenga dimensiones similares a la Cruz del Papa.

“Dicha enorme cruz cercana a la estatua del Papa se suma a la vasta simbología en espacios públicos con que cuenta la Iglesia Católica: los propios santuarios y capillas de la época colonial -inmuebles estatales cuyo dominio fue otorgado por Constitución en 1918- centros educativos, cementerios, calles, plazas, patronatos y nombres de pueblos y ciudades del interior e incluso destacamentos del ejército nacional, etcétera”, indicó un comunicado de Atabaque.

En “un lugar absolutamente céntrico de la capital del país a donde arriban muchos turistas, es inadmisible que se enaltezca la figura de una sola de la variada gama de formas de religiosidad existentes en nuestra sociedad de gobierno laico en lo formal, o sea sin religión estatal y con respeto a todas por igual”.

“Como también es extraño que, mientras los 2 de febrero, día de la Orixá africana Iemanjá hay multitudes en las playas, no exista ni un santuario afroumbandista en toda la capital. La situación de vulnerabilidad de las culturas africana e indígena es objeto hoy día de normativas internacionales refrendadas por Uruguay, en cuanto a medidas afirmativas a fin de equiparar la desventaja social endémica y estructural que se traduce en discriminación, intolerancia y racismo que afecta en desmedro de sus derechos sociales, económicos y culturales a todas las formas de expresión de dichos colectivos, sectores relegados históricamente en nuestra sociedad por los resabios de la colonización de Europa en América. Revalorizar aquellos valores representativos de las culturas africana y originaria es un compromiso de Gobierno. 2015-2024 Decenio de las Personas Afrodescendientes (Naciones Unidas)”, concluye el comunicado.

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