Sagunt decidió retirar las cruces de los colegios sin consultar a las AMPA

El Ayuntamiento de Sagunt no llegó a consultar a la coordinadora de asociaciones de padres de alumnos (AMPA) antes de aprobar en el pleno la retirada de los símbolos religiosos de los colegios públicos «cuando se encuentren en espacios destinados al culto, o cuando formen parte de los elementos estructurales, estéticos o artísticos de la edificación o monumento».

La responsable del colectivo Belén Piro así lo aseguraba ayer a Levante-EMV al tiempo en que lamentaba que los grupos políticos «no les hubieran dado la oportunidad de opinar antes de tomar una decisión así, en un tema sobre el que suele haber opiniones varias y se podía haber generado un debate previo».

Piro admitió haberse enterado de la decisión municipal a través de este diario y resaltó que en ningún caso se trataba de una cuestión «demandada o pedida» por las asociaciones de padres de la localidad.

La medida, como avanzó este diario, es sólo una de las decisiones incluidas dentro de la moción a favor de la laicidad aprobada en el último pleno a propuesta del PSPV, con los votos del gobierno tripartito de Compromís, EU y ADN Morvedre.

En la práctica, sin embargo, desde la coordinadora de Ampas se cuestionaba que, al menos, en los colegios públicos de la ciudad queden crucifijos u otros símbolos religiosos como los que se acordó retirar «previa catalogación y dictamen». Como asegura Piró: «yo dudo mucho que quede alguno y he estado en casi todos los colegios…ni siquiera me suena haber visto algun crucifijo en el aula que suele estar reservada para dar la clase de religión».

«Gesto simbólico»

Esto hacía que Piro viera la medida como «más un gesto simbólico en defensa de la laicidad que una reclamación ciudadana».

Respecto a la demanda que prevé hacer el ayuntamiento para que se cambie la ley estatal y la religión deje de impartirse dentro de los horarios lectivos de los colegios, la representante de la coordinadora consideró que es «un debate necesario e interesante a nivel estatal». No obstante, resaltó que lo que preocupa desde hace tiempo a las asociaciones de padres es que la asignatura opcional a quienes no quieren estudiar religión, «Alternativa educativa», «no suele tener contenido porque no se evaúa y en muchos casos el profesor les deja el tiempo para hacer deberes pero, al final, sobre todo en secundaria, pasan el rato sin hacer nada, cuando es un momento que se podía aprovechar para enseñar técnicas de estudio u otras habilidades», decía lamentado que «esa vieja pelea de las Ampas siga sin resolver».

En cuanto a la propuesta aprobada en el pleno para instar al Consejo Escolar Municipal a que otorgue nombres neutros a las fiestas, Piro consideraba que esta medida trasciende lo local. «Yo creo que es un tema que nadie se había planteado hasta ahora y que es algo de costumbres pero que, para su aplicación práctica, se debería pedir al Consejo Escolar de la Comunitat Valenciana y que éste lo trasladara a la Conselleria de Educación. El nombre de las fiestas lo pone ella en sus calendarios».

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