Ruido de cirios

Carta en relación a la polémica desatada en Granada por una cofradía «rebelde». Se ha publicado un extracto en 20 minutos.

Entre los contrarios a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, es decir, los clericalistas, circula la especie de que los laicistas queremos "prohibir los desfiles procesionales de Semana Santa": nada más lejos de la verdad. (Aprovecho para desmentir que tengamos cuernos o aliento fétido, o al menos, no en mayor proporción que en una muestra cualquiera de la sociedad.) Tan acostumbrados están los clericalistas a reprimir la libertad de los demás, urbi et orbi, que no conciben que quienes nos oponemos a sus privilegios queramos otra cosa que eliminar, pues eso, sus privilegios.

Pero estos dias el Sr. Martínez, arzobispo interino en Granada (todos somos interinos en la Vega del Señor), demuestra que deberían mirar más bien las vigas de su Iglesia en vez de las pajas del prójimo. Efectivamente Martínez, empleando el abuso moral y psicológico que la justicia terrenal le imputa por otra polémica, ha hecho a su grey "una oferta que no podrán rechazar": o boicotean la cofradía controlada por el Sr Armilla, o no podrán participar en las controladas por él durante 10 años. Como en las novelas de Mario Puzzo, se trataría de demostrar quién es el "capo di tutti capi" en cuestiones cofradieras. O como en los programas de La 2, de marcar el territorio. Martínez lo llama "comunión eclesial" pero al parecer algunos feligreses no acaban de digerir sin molestias estomacales las ruedas de molino que el ínclito Martínez les consagra.

Tanto cacarear por el "derecho de todos a manifestar en público sus creencias religiosas" y hete aquí que el enemigo de este derecho lo tenían en casa: es lo que se llama la "libertad religiosa del embudo" que con contumacia y sin vergüenza aplican los clericalistas y sus epígonos desde, al menos, los tiempos del emperador Constantino, santo varón.

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