Rouco y el «perfil bajo»

Una audiencia privada “correcta” y “cordial” celebrada en el Vaticano obtuvo como resultado que la Ley de Libertad Religiosa no se sea sometida a aprobación hasta el 2011. El objetivo de este retraso es que Benedicto XVI pueda disfrutar de su tournée española sin sobresaltos en los privilegios adquiridos. Un viajecito que, según asegura la Conferencia Episcopal, no va a suponer “un gasto inadecuado” porque “las visitas del Papa siempre son rentables”.

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«La cifra de 30.000 millones no es en absoluto un disparate» Alardean los obispos de que su iglesia ahorra al Estado unos 30.000 millones de euros gracias a las múltiples actividades de trato o venta que ofertan a sus fieles: bodas, bautizos, comuniones, catequesis, asistencia social canalizada a través de Cáritas, escuelas concertadas, mantenimiento del patrimonio histórico- artístico… Pero no alardean de que la asignación tributaria es uno de los privilegios de los que disfruta la Iglesia Católica cuyas arcas “acogieron en su seno” el año pasado 253 millones gracias a que nueve millones de fieles contribuyentes marcaron la casilla del IRPF “correcta”. Unos fieles contribuyentes a los que la jerarquía católica “anima” a través de costosísimas campañas publicitarias a las que destina una elevada cantidad que bien podría emplear en otro tipo de menesteres más cercanos a su discurso pastoral como “la ayuda al necesitado”.

Con la iglesia hemos topado…
Lejos quedan los tiempos en los que los viajes papales tenían la labor pastoral y la rentabilidad espiritual entre sus objetivos prioritarios. En la actualidad los eventos del pontífice son considerados por la jerarquía católica de “especial interés turístico”. “No hay que ser cicateros con estas cuestiones porque se trata de eventos de especial interés para la sociedad española y para las ciudades que acogen esas visitas. No hay duda de que revertirán mucho más en términos de imagen, sociales y económicos, que el coste que comportarán», dice el responsable de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal. Lo que no cuentan los obispos es que Benedicto XVI no va a venir a España en calidad de jefe de Estado sino ejerciendo su papel de líder religioso y que será el Estado el que pague la mitad de los gastos de la visita papal, unos 50 millones de euros.

Como muestra un botón
Para que pueda celebrarse la Jornada Mundial de la Juventud, un acto que sus organizadores califican de “privado y religioso”, el Gobierno se hará cargo de la logística, la sanidad y el transporte. Varias empresas colaboradoras pondrán también “su granito de arena” para este “evento de especial interés” para él que se creó una Comisión Mixta que cuenta con representación gubernamental, de la Comunidad y el Ayuntamiento de madrid. Hay que reseñar que las empresas colaboradoras van a disfrutar de unos beneficios fiscales que ni en sueños podrían haber imaginado.

“Un perfil bajo”
Esta “actitud colaboracionista” por parte del ejecutivo obtuvo como contrapartida que Rouco haya invitado a sus huestes a bajar el tono y el número de las críticas al Gobierno hasta convertirlas en lo que se conoce como “críticas de perfil bajo”. Una clara demostración de que para estos mercaderes los valores y dogmas de los que alardean son únicamente moneda de cambio para sus trapicheos.

Pilar Rego es educadora social y bloggera

Blog de Pilar Rego

–> "La cifra de 30.000 millones no es en absoluto un disparate" Alardean los obispos de que su iglesia ahorra al Estado unos 30.000 millones de euros gracias a las múltiples actividades de trato o venta que ofertan a sus fieles: bodas, bautizos, comuniones, catequesis, asistencia social canalizada a través de Cáritas, escuelas concertadas, mantenimiento del patrimonio histórico- artístico… Pero no alardean de que la asignación tributaria es uno de los privilegios de los que disfruta la Iglesia Católica cuyas arcas “acogieron en su seno” el año pasado 253 millones gracias a que nueve millones de fieles contribuyentes marcaron la casilla del IRPF “correcta”. Unos fieles contribuyentes a los que la jerarquía católica “anima” a través de costosísimas campañas publicitarias a las que destina una elevada cantidad que bien podría emplear en otro tipo de menesteres más cercanos a su discurso pastoral como “la ayuda al necesitado”.

Con la iglesia hemos topado…
Lejos quedan los tiempos en los que los viajes papales tenían la labor pastoral y la rentabilidad espiritual entre sus objetivos prioritarios. En la actualidad los eventos del pontífice son considerados por la jerarquía católica de “especial interés turístico”. “No hay que ser cicateros con estas cuestiones porque se trata de eventos de especial interés para la sociedad española y para las ciudades que acogen esas visitas. No hay duda de que revertirán mucho más en términos de imagen, sociales y económicos, que el coste que comportarán", dice el responsable de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal. Lo que no cuentan los obispos es que Benedicto XVI no va a venir a España en calidad de jefe de Estado sino ejerciendo su papel de líder religioso y que será el Estado el que pague la mitad de los gastos de la visita papal, unos 50 millones de euros.

Como muestra un botón
Para que pueda celebrarse la Jornada Mundial de la Juventud, un acto que sus organizadores califican de “privado y religioso”, el Gobierno se hará cargo de la logística, la sanidad y el transporte. Varias empresas colaboradoras pondrán también “su granito de arena” para este “evento de especial interés” para él que se creó una Comisión Mixta que cuenta con representación gubernamental, de la Comunidad y el Ayuntamiento de madrid. Hay que reseñar que las empresas colaboradoras van a disfrutar de unos beneficios fiscales que ni en sueños podrían haber imaginado.

“Un perfil bajo”
Esta “actitud colaboracionista” por parte del ejecutivo obtuvo como contrapartida que Rouco haya invitado a sus huestes a bajar el tono y el número de las críticas al Gobierno hasta convertirlas en lo que se conoce como “críticas de perfil bajo”. Una clara demostración de que para estos mercaderes los valores y dogmas de los que alardean son únicamente moneda de cambio para sus trapicheos.

Pilar Rego es educadora social y bloggera

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