Rouco maniobra para conservar tres años más el poder en la Iglesia

El arzobispo pretende así eludir la jubilación al cumplir 75 años y mantener la diócesis de Madrid El cardenal aspirará en marzo a la reelección como presidente de los obispos para seguir hasta el 2014

El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, el purpurado español con mayor influencia en el Vaticano, cumplirá 75 años en agosto, coincidiendo con la tercera visita a España de Benedicto XVI, quien prevé recalar en Madrid para presidir la Jornada Mundial de la Juventud. Por esas fechas el prelado gallego tendrá que presentar forzosamente su renuncia como responsable de la diócesis madrileña, que gobierna desde 1994, al alcanzar la edad de jubilación. La salida no es inmediata, puesto que el Papa, de 83 años, tiene por costumbre dejar a los obispos durante algún tiempo más en su puesto por razones de cortesía. Pero Rouco ha dado con una vía para sortear la incertidumbre de la interinidad, permanecer a lo largo de otro trienio al frente de la Iglesia madrileña y mantener intacta su influencia: ser reelegido como presidente del episcopado hasta el 2014.

La próxima sesión plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que ha de celebrarse en marzo, elegirá nuevo presidente de los obispos. No hay candidatos alternativos a Rouco Varela, que concluye su tercer mandato de tres años, ni se espera que los haya. El cardenal, que ya ha hecho saber a los suyos que desea continuar, cuenta con sobrados apoyos entre los obispos, los suficientes como para desanimar a cualquier aspirante a echarle un pulso. Si reúne la cuarentena de votos necesarios, la mitad de los sufragios más uno, se convertirá en el presidente de la CEE que ha retenido el cargo durante más tiempo, un récord que hasta ahora compartía con Vicente Enrique y Tarancón.

EL MÉRITO DE TARANCÓN / La presidencia de Tarancón reunía hasta ahora mayores méritos porque los tres periodos en los estuvo al frente de los obispos fueron consecutivos y en el tercero no le bastó la mayoría, sino que tuvo que hacerse con dos tercios de los votos para salir reelegido, según los estatutos de la CEE.

Rouco ostentó el cargo durante dos mandatos, entre 1999 y el 2005, pero ese último año perdió la presidencia, que fue a parar, sorpresivamente, al por entonces obispo de Bilbao Ricardo Blázquez, que contó con el apoyo del sector más abierto del episcopado. Rouco se rearmó y tres años después, en el 2008, le devolvió el golpe, descabalgándole del puesto. Y durante el último trienio se ha asegurado su continuidad, puesto que son numerosos los prelados que le deben la mitra.

LA SOMBRA DE SISTACH / A pesar de que el distanciamiento de Antonio Cañizares, el cardenal con el que hace algún tiempo formó tándem al frente del sector más conservador del episcopado, ha mermado su autoridad, al igual que el ascenso del cardenal de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, con el que nunca ha hecho buenas migas y que ha ganado perfil en el Vaticano, Rouco todavía es el prelado con mayor poder en la Iglesia española.

Ante la proximidad de su jubilación como arzobispo, el cardenal español más cercano al Papa alemán podía haber optado por prorrogar durante unos meses su mandato al frente del episcopado y dejar que, en noviembre, cuando se celebre la segunda sesión plenaria anual de los obispos, se procediera a elegir a su sucesor, según han explicado fuentes de la CEE. Era una forma de asegurarse un papel preeminente durante la tercera visita de Ratzinger e ir preparando el retiro.

De haber optado por esa fórmula, el cardenal gallego ya no habría podido estar al frente del episcopado español cuando lleguen las próximas elecciones legislativas, en el supuesto de que se celebren según lo previsto, en el 2012, ni asistir con sus potestades intactas a un eventual ascenso al poder del candidato al que está más próximo, el también gallego Mariano Rajoy.

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