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Rouco, Camino, Sanz, Mayor Oreja… Un curso de verano convertido en ‘cónclave’ ultracatólico contra la eutanasia en Avilés

El clero rigorista y los grupos vinculados a HazteOir preparan un ‘otoño caliente’ contra las leyes de eutanasia, trans, educativa o la posible reforma del aborto.

Este 20 de agosto, Antonio María Rouco ha cumplido 85 años. Quien fuera durante dos décadas el líder absoluto de la Iglesia española, especialmente durante el final del pontificado de Juan Pablo II y a lo largo del mandato de Benedicto XVI (esta semana, precisamente, se cumple una década de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid), se resiste a dejar de marcar tendencia en el episcopado de nuestro país, uno de los más timoratos a la hora de apostar por las reformas del Papa Francisco, y sigue defendiendo –como hiciera durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero– la confrontación contra el Gobierno.

En esta ocasión, la protagonista ha sido la ley de la eutanasia, y el escenario, los cursos de verano en La Granda (Avilés), que esta semana han albergado un ‘cónclave’ con buena parte del sector rigorista de la Conferencia Episcopal. Así, Rouco Varela se ha visto acompañado por el que muchos consideran su sucesor natural, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz; su sobrino, el obispo de Lugo Alfonso Carrasco Rouco; y quien fuera secretario general y portavoz de la CEE (y hoy obispo auxiliar de Madrid), Juan Antonio Martínez Camino, encargado de dirigir una charla bajo el título “¿Derecho a ‘morir’? La eutanasia vista médica, jurídica, ética y teológicamente”.

Veo con asombro un curso de la Granda de la Universidad de Oviedo, organizado por monseñor Martínez Camino y financiado con dinero público, en el que se ataca la ley de eutanasia diciendo que ésta no se ha consultado con nadie. Una gran mayoría de la sociedad y del Parlamento.— Gaspar Llamazares (@GLlamazares) August 17, 2021

Junto a ellos, estrechos colaboradores de Rouco durante su etapa en la CEE, como el ex jefe de prensa episcopal, Isidro Catela; o profesores como Ignacio Sánchez Cámara, quien insistió en que “el derecho a la vida ha de ser tutelado por el Estado de derecho, y que no existe un derecho a morir y mucho menos un derecho que obliga al médico a acabar con la vida del enfermo”. En el trasfondo, el ‘otoño caliente’ que auguran otras organizaciones ultras, como ‘Derecho a Vivir’ (de la órbita de HazteOir y El Yunque), o la Asociación Católica de Propagandistas, que ya han anunciado manifestaciones y concentraciones contra la ley de la eutanasia, el aborto, la ley trans o la reforma educativa.

La tesis defendida por muchos de los participantes, en palabras de Martínez Camino, es la de que la futura ley de eutanasia “ha sido impulsada de forma unilateral, ideológica y apresurada”, en un momento especialmente delicado por la crisis de la COVID-19.

Para Camino, “nunca es el momento de una ley de eutanasia cuando hay un estado que funciona bien”. “Esta ley va a ser muy nociva”, concluyó el obispo auxiliar de Madrid, quien denunció que “no se ha pedido la opinión al Comité de Bioética de España, ni a asociaciones de médicos, sanitarios, mayores, enfermos”.

Mayor Oreja: “Obsesiva sed de venganza contra la Iglesia”

El congreso fue cerrado por el ex ministro de Interior con José María Aznar, Jaime Mayor Oreja, quien denunció “una obsesiva sed de venganza hacia el orden social implantado por la Iglesia hace muchos años” y llamó a promover “minorías creativas para derrotar al relativismo”.

“El aborto supuso el mal, pero la eutanasia supone la evolución de este mal”, lamentó Mayor Oreja, actual presidente de la Federación Europeo One of Us (también en la órbita de HazteOir). Para el político popular, “esto ya no es una cuestión política. La Unión Europea está perdiendo su dimensión cristiana. Pretenden destruir el orden social y sustituirlo por desorden social. Por ejemplo, regular una transexualidad en la que niños menores de edad deciden, o la obsesiva necesidad de dañar, debilitar y destruir la idea de familia tal y como la conocemos, además de diversas leyes de libertad sexual o de memoria histórica; no son más que parte de un gran entramado legal y jurídico construido para ilegalizarnos”.

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