Rotsay Rosales, politólogo en Costa Rica: “Religión y política históricamente han caminado de la mano”

La Marcha por la Familia y la Vida, realizada por la iglesia católica, contó con la presencia de los aspirantes a la presidencia Mario Redondo de Alianza Demócrata Cristiana, Rodolfo Hernández del Republicano Social Cristiano y Antonio Álvarez, de Liberación Nacional.

Además de Rodolfo Piza, de la Unidad Social Cristiana, Fabricio Alvarado de Restauración Nacional y la aspirante a la vicepresidencia por el Movimiento Libertario Viviam Quesada. Su participación en el masivo evento que contó con cerca de un millón de personas fue analizada por los politólogos Rotsay Rosales y Vladimir de la Cruz.

“Religión y política históricamente han caminado de la mano. Hasta la fecha a lo largo de la historia, las religiones se han constituido en religiones políticas, aunque se niega sistemáticamente a decirlo y las ideologías políticas apelan una gran cantidad de rituales procedimientos que son muchas veces afines a cómo operan las ideologías de naturaleza religiosa”, explicó el doctor Rosales.

El experto considera que la convocatoria a la marcha no fue casual, ni coincidente que se diera en medio del arranque de la campaña electoral.

“Lo interesante es ver, y eso es lo que deberían de preguntarse los ciudadanos, cuáles han sido los cambios que a lo largo del tiempo tienen hoy las personas que se presentan a la Presidencia de la República como candidatos en su discurso frente a la llamada “ideología de género”, porque hemos notado que marcharon candidatos que me sorprende que lo hayan hecho, cuando hasta hace poco se hacían llamar defensores de los derechos humanos en la Asamblea Legislativa, en un caso particular el de Antonio Álvarez, pero tenemos otros candidatos que han sido dubitativos en sus discursos, nunca me ha quedado clara la posición del Partido Unidad Social Cristiana”, detalló.

Para Vladimir de la Cruz, la forma en que se desarrolló la marcha tiene repercusiones políticas y se hizo con la intención de que tenga injerencia en el escenario político electoral, aunque el también historiador, fue mas crítico e incluso señaló que no se debía permitir esa marcha.

“La participación de los candidatos se puede interpretar de manera oportunista, calculadora, al margen de los intereses más importantes de la sociedad costarricenses, que hay que velar por todos los ciudadanos en su conjunto y no solo por la supuesta mayoría”, argumentó.

Según de la Cruz, la discusión de los temas expuestos en la marcha “debe hacerse en esos clubes políticos religiosos”.

“No provocar marchas de esta naturaleza para presionar en el ánimo político nacional sobre derechos que son fundamentales para los ciudadanos”. Al ser consultado sobre si pasa lo mismo con las marchas de grupos de opiniones contrarias, señaló que él considera que “los grupos contrarios son minorías que no tienen otra forma de expresarse y es válida la forma de hacerlo para llamar la atención sobre sus derechos fundamentales”.

Asimismo el historiados señaló que se prevé que en los próximos cuatro años se siga tocando temas como la interrupción del embarazo, matrimonio igualitario y otros dentro de la Asamblea Legislativa.

De la Cruz se mostró crítico ante el movimiento realizado el fin de semana en San José, también explicó que el movimiento podría ser considerado un elemento distractor de temas como lo son escándalos de corrupción, problemas de empleo, infraestructura, seguridad ciudadana, entre otros.

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