Ritual de bendición ancestral se contrapone a la Constitución

COMENTARIO: Estos rituales y estas ceremonias contradicen el sentido de un Estado laico, como parece derivarse de la Constitución boliviana. Y suponen el mismo atentado a la libertad de conciencia de los ciudadanos, que cuando en otros países se celebran rituales cristianos, islámicos,…


Bendición: Pese a que la actual Carta Magna define al país como Estado laico, a través de ritos de religiosidad andina se impuso equilibrio y poder en la persona de Evo Morales en el primer acto oficial de posesión de mandato.

La ceremonia ancestral de ayer en Tiwanaku, que estuvo llena de ritos de la cosmovisión andina, puso a los actos de posesión del nuevo mandato de Evo Morales en contraposición con la nueva Constitución Política, que define a Bolivia como un Estado laico.

En su artículo cuatro, capítulo primero, la Carta Magna establece que “el Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión”.

Desde el punto de vista de analistas constitucionales, políticos y sociales, el ritual de ayer

—que, según el oficialismo, tenía el objetivo de imponer sobre Morales la autoridad completa de un apu mallku— obedeció a la necesidad del Gobierno de Evo de suplantar a las ceremonias de tipo religioso que caracterizaron a anteriores mandatos.

El politólogo Carlos Cordero aseveró que, dentro de un país que se define como laico, “lo correcto sería que el Presidente no preste mayor respaldo a una religión en específico”, y cuestionó que Morales “pretenda borrar de la memoria boliviana aquellos símbolos y personajes importantes que acompañaron nuestra historia”.

Lo verdaderamente profundo y delicado, dijo el analista, es la agresión del Gobierno de Morales a las prácticas de sincretismo católico que son parte de la cultura de la mayoría de los bolivianos, “lo cual es un retroceso cultural”.

Durante la ceremonia de Tiwanaku, que combinó la imposición de mando con la bendición ancestral, dos niños entregaron al Presidente dos bastones de mando: uno representaba el poder y el otro, el equilibrio.

Dentro de la cosmovisión andina, declaró a La Prensa el historiador aymara Fernando Huanacuni, el equilibrio es un don espiritual que debe acompañar a un líder elegido por la vida y la naturaleza. Esta aptitud es entregada por los dioses y por los ancestros.

Y en ese fundamento religioso que impulsó el ritual de ayer, el politólogo y abogado Jorge Lazarte encuentra visos de inconstitucionalidad. Si un Estado es laico, resaltó, su Gobierno no debe mostrar favoritismo hacia una religión específica.

Empero, más allá de los actos de ayer, Lazarte manifestó que en la misma CPE promulgada en febrero del año pasado se observan las contradicciones “al decir primero que el país no tiene religión y, luego, en una serie de artículos, apoyar el rescate de las prácticas de la cosmovisión indígena”.

El ex asambleísta y actual viceministro de Gestión Pública, Raúl Prada, expresó que la ceremonia ancestral “es más bien consecuente con lo determinado por la Constitución. Es una demostración de que Bolivia es en verdad un país con libertad religiosa”.

Prada dijo que el acto de ayer se debe leer, desde un punto de vista histórico, “como la reconstitución de las culturas andinas que eligen a un inca”. Añadió que el presidente Morales respeta también las prácticas occidentales de buena parte de los bolivianos y, por ello, le dará el mismo realce a los actos de hoy.

La CPE declara que “el Estado es independiente de la religión”.

Piden respeto a otras creencias

La reivindicación indígena inmersa en los rituales de ayer, a decir de la socióloga María Teresa Zegada, simboliza y refuerza el discurso de Evo Morales como el fin e inicio de una nueva etapa en la historia. Incluso el uso de símbolos andinos a la par de los que siempre fueron utilizados en asunciones significa “una especie de ajuste de cuentas de una parte de la población que no era reconocida”.

La analista manifestó que si bien la institución de un Estado laico es una señal de modernidad, con rituales como el de ayer “se privilegia la práctica religiosa relacionada con la ritualidad andina”, lo cual es contradictorio incluso con el discurso de libertad religiosa que el oficialismo tenía durante la elaboración de texto constitucional.

Desde el inicio de su primer mandato, explicó Zegada, el Presidente optó por autodefinirse e identificarse con el sujeto indígena originario y “necesita reforzarlo en todos los actos que realiza”, aunque ello signifique la suplantación de iconos que son parte de la historia.

Lo que hay que cuidar, dice la analista, es que no se sustituya una confesión por otra, aunque ésta sea propia de la mayoría de la población, ya que eso sería un retroceso después de haber aprobado un texto constitucional tan avanzado en cuestión de derechos humanos.

Se corre el riesgo, dijo, de que todos los que vean las imágenes o las noticias sobre la ceremonia de ayer crean que Bolivia sólo está constituida por aymaras y no así por otras poblaciones originarias minoritarias, “pero no por eso son menos importantes”.

Contradicciones

La nueva Constitución Política, promulgada por el Gobierno de Evo Morales, no reconoce una religión oficial.

Desde la aprobación de la Carta Magna, las Fuerzas Armadas no están obligadas a participar en las celebraciones católicas.

Ayer, en Tiwanaku, se contó con la presencia de los Colorados de Bolivia y se cantó el Himno Nacional.

La ceremonia recuperó rituales, según el Ejecutivo, propios de la espiritualidad de la cosmovisión andina.

El constitucionalista Carlos Alarcón indica que los ritos de ayer contradicen la vocación laica del Estado Plurinacional.

Oficialistas dicen que la participación de Evo Morales en la ceremonia ancestral es una muestra de libertad religiosa.

El ex asambleísta Jorge Lazarte sostiene que las contradicciones sobre la práctica religiosa en Bolivia están en la CPE.

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