Reyes Magos y «drag queen»

Nuestra Constitución nos declara democráticos, aconfesionales. Nuestros días no laborables debieran ser, pues, los de hechos que nos afectan a todos: equinoccios, temporadas favorables al descanso, acontecimientos históricos, etcétera. Cada religión o ideología podría celebrar también en ellos sus ceremonias, como se ha hecho siempre… excepto en regímenes sin libertades. Pero en España todavía imponen el no poder trabajar, intentando así mantener su poder político, unos jerarcas católicos que, por su grave traición a sus principios, han conseguido que sus seguidores sean ya minoritarios en la juventud, en matrimonios celebrados, creyendo menos de un quinto de los españoles en su infierno y yendo a su misa menos de un sexto de ellos.

Es lógico, pues, que en esas sus fiestas forzadas, esa su grave provocación anticonstitucional, se intenten manifestar libremente las nuevas ideologías. El gran escándalo, la tiranía insoportable es que continúen ordenando lo que se puede celebrar con una cierta oficialidad esos días quienes antes no sólo prohibían hacerlo a los “herejes”, homosexuales o “drag queen”, sino que llegaban, cuando podían, a encarcelarlos o incluso matarlos, como no pocos somos aún testigos. ¿Cómo es posible que toleremos aún esa franca dictadura, ese continuo atentado a la paz social?

Martín Sagrera, religiólogo

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*Los artículos de opinión expresan la de su autor, sin que la publicación suponga que el Observatorio del Laicismo o Europa Laica compartan todo lo expresado en el mismo. Europa Laica expresa sus opiniones a través de sus comunicados.

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