Revelan cartas que obispos y curas enviaron al Vaticano para defender a Karadima

Los obispos Tomislav Koljatic y Horacio Valenzuela, quienes incluso aseguraron que las denuncias de abusos sexuales se trataban en realidad de un complot de la izquierda y los masones.

El portal Ciper Chile reveló esta tarde algunas cartas que obispos y sacerdotes enviaron al Vaticano para exculpar al ex párroco de El Bosque, Fernando Karadima, de las denuncias de abusos sexuales. El medio tuvo acceso a una veintena de misivas de distintos religiosos del país, donde defienden a Karadima de las denuncias hechas por James Hamilton, José Andrés Murillo y Juan Carlos Cruz.

Fueron 19 los curas que escribieron al Vaticano respaldando al ex párroco de El Bosque. Sin embargo, una vez conocido el fallo condenatorio contra Karadima, 16 firmaron una carta apoyando a las víctimas.

Sin embargo, los textos que han causado mayor polémicas son los firmados por los obispos Tomislav Koljatic y Horacio Valenzuela, quienes incluso aseguraron que las denuncias de abusos sexuales se trataban en realidad de un complot de la izquierda y los masones.

Koljatic, actual obispo de Linares, en una extensa carta dirigida al secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sostiene: «En Chile vivimos con mucha fuerza ‘los Cristianos para el Socialismo’ en la década del ‘60 y luego la Teología de la Liberación en las décadas del ‘70 al ‘90. Muchos clérigos connotados eran partícipes de estas ideas y contrarios al Magisterio del Papa. Es una triste verdad que nos duele pero real. Por ello, la persona y la predicación del P. Karadima han sido desde siempre fustigados y rechazados por algunos eclesiásticos y laicos. Su testimonio de fidelidad a la Iglesia y al Papa ha sido para él motivo de persecuciones, críticas y ataques».

Asimismo añade que la fidelidad de Karadima «al Santo Padre y al Concilio, al Rosario y a la celebración de la Eucaristía», desató en la izquierda «una violenta persecución no sólo al Padre sino que a la Iglesia chilena. Basta ver las miles de páginas publicadas en los diarios, los minutos en los noticieros y las horas en las radios (…) En los medios no se ha respetado nunca la presunción de inocencia (…) Tristemente en estas acusaciones han convergido enemigos declarados de la Iglesia (Masones y liberales) y más de algún eclesiástico que no comparte la línea del Padre Karadima».

Valenzuela, por su parte, señala que los medios chilenos estarían dominados ideológicamente por la izquierda. «Son grupos en Chile muy poderosos, que dominan magistralmente la opinión pública, ligados a la izquierda política o a la masonería, que manejan gran parte de la prensa y han penetrado de modo significativo, entre otros, el Poder Judicial. Para ellos, el ataque a la persona y a la obra del Padre Fernando Karadima ha sido una oportunidad excepcional para desacreditar a la Iglesia y quitarle toda autoridad en materias de moral que han estado con fuerza en la discusión pública de nuestra patria», afirma.

En el reportaje destacan las de los tres que no se arrepintieron, correspondientes a los presbíteros Julio Söchting, Francisco Herrera Maturana y José Miguel Fernández.

Söchting habló en su misiva de la larga relación que tenía con el ex párroco de El Bosque, a quien dijo conocer desde hace 20 años, «desde que soy su dirigido espiritual, lo que considero una gracia de Dios». Afirmó que durante ese tiempo «nunca he observado, yo mismo, ni he sabido por otros, conductas ajenas a la dignidad sacerdotal y, específicamente, relacionados con actos impropios».

Más adelante, el religioso contradijo la teoría de las acusaciones de abuso sicológico ejercido por Karadima. «La experiencia de libertad evangélica, de delicadeza pastoral y comunión fraterna, de dirección espiritual sobrenatural y firma que he tenido todos estos años, me obligan como hombre de conciencia y sacerdote a comunicar estas experiencia», escribió.

«Esta carta tiene también por fin ofrecerme como testigo de vista en el proceso canónico que, estoy convencido, esclarecerá, de modo fehaciente y oportuno, no sólo la falsedad de estas acusaciones sino también, y lo que considero más importante para el bien y la paz de la Iglesia, la edificación de los fieles (que ha sido severamente dañada) así como para la tranquilidad de todos los que han sufrido de este doloroso incidente, los motivos que las han causado», concluyó.

Lo propio hizo el sacerdote Francisco Herrera, quien aseguró haber visto siempre en Karadima «una delicadeza en el trato con las personas, actuando con discreción, mesura y cuidado en las manifestaciones de confianza y afecto».

Luego, calificó los consejos del religioso como «una luz esclarecedora para descubrir la voluntad de Dios en mi vida personal y pastoral».

«Nunca he visto una conducta que pudiera interpretarse como indebida o sospechosa, sino muy por el contrario, su manera de obrar y expresarse ha sido un ejemplo valioso de vida para mi sacerdocio«, insistió.

Así, aseguró que el denunciante James Hamilton realizó la denuncia debido a «un problema matrimonial público y el descuido de su vida cristiana y de oración».

En el documento habló también del sacerdote Hans Kast, quien dijo ser testigo de conductas impropias. «Mi impresión personal es que el descontento y alojamiento del presbítero Hans Kast se debieron más por anhelos de estudio no satisfechos y frustración como profesor en el Seminario Pontificio, del cual salió muy mal evaluado», escribió.

Mientras tanto, el sacerdote José Miguel Fernández, aseguró que «las razones por las cuales los acusadores que me ha tocado conocer se alejaron de la parroquia fue por problemas familiares, resentimientos, deseos de venganza, búsqueda de dignidades eclesiásticas, etc.»

Los documentos se conocen justo cuando Fernando Karadima fue interrogado por el juez Juan Muñoz Pardo, en el marco de la demanda civil que los tres denunciantes interpusieron contra el Arzobispado de Santiago.

Karadima cura pederasta

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