Respuesta a la homilía del arzobispo de Granada

Acabo de leer la homilía que el señor arzobispo leyó el domingo pasado delante de sus fieles y, como mujer y ciudadana de este país, no acabo de salir de mi asombro, al leer las frases relativas al aborto, al que califica de genocidio: “Pero matar a un niño indefenso, ¡y que lo haga su propia madre! Eso le da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar del cuerpo de la mujer, porque la tragedia se la traga ella, y se la traga como si fuera un derecho. El derecho a vivir toda la vida apesadumbrada por un crimen que siempre deja huellas en la conciencia y para el que los médicos y los psiquiatras, ni todas las técnicas conocen remedio. Solo existe una medicina para este crimen: el perdón, medicina que sólo conocemos los cristianos” Es decir, que el señor arzobispo se dedica ahora a justificar la violencia hacia las mujeres, ya que cualquier mujer que haya abortado o vaya a abortar es merecedora de esa licencia absoluta de los hombres para abusar de las mujeres, según las palabras de la propia homilía. Eso en castellano se llama Apología de de un delito, como es la de justificar la violencia en la mujer por ejercer un derecho basado en una ley que ha aprobado un Parlamento democrático, pero claro el señor arzobispo en esa misma homilía echa de menos el espíritu de la Edad Media, “esa preciosa Edad Media que nadie se atreve a recordar porque tampoco es políticamente correcto”, donde la mujer era mucho menos que nada. Sus palabras, para alguien como yo, Concejala de Igualdad, y muchas otras mujeres y hombres que luchamos para erradicar esa lacra de la violencia contra la mujer, y que las mujeres finalmente dejen de estar sometidas, física, psicológica, y sexualmente a los hombres, son un atropello absolutamente denunciable, que nosotras como mujeres no estamos dispuestas a aceptar. Y puestos a hablar de pecados, culpas y genocidios, a lo mejor debería incluir en sus homilías una referencia al asunto de la pederastia y el clero, por la que el Mismo Papa ha tenido que pedir perdón y la Iglesia Católica pagar indemnizaciones para que los pobres chicos se puedan recuperar física y psíquicamente. O quizá podría dedicar otra homilía a justificar las muertes por SIDA en el Tercer Mundo por prohibir el uso del preservativo para prevenirlo. ¿Eso no es genocidio? Y el aborto, un derecho de la mujer, amparado por una Ley ¿si lo es? Desde luego, a pesar de su justificación de la violencia contra la mujer por el tema del aborto, ni yo, ni muchas mujeres como yo, vamos a permitir que se abuse de nosotras, y desde luego el señor arzobispo y su mensaje tan cristiano lanzado en su homilía, serian los únicos responsables si llegara a suceder. Me parece que el señor arzobispo debería medir sus palabras y ser más responsable y no justificar como lo hace, la violencia contra la mujer.


Atentamente
MARÍA ASUNCIÓN PÉREZ COTARELO
CÚLLAR VEGA (GRANADA)

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