Réquiem por la Semana de Pasión

Estimados lectores: deseo puntualizar sobre la negatividad de la Semana Santa de Córdoba en el entorno de la Mezquita-Catedral. Muchas personas piensan que será exquisita. Pero… Les recuerdo que a comienzo de los años sesenta del siglo pasado la carrera oficial discurrió por la calle de la Feria y fue inviable. En en 2017 será impracticable, pues habrá un contingente humano que no es el mismo que el de aquella Córdoba tranquila y sosegada. Turismo, juventud, propaganda y gestión cultural dirigida a la masificación, hacinarán a miles de personas. Y la reubicación prácticamente restringida de los itinerarios de las cofradías dentro de unos espacios muy pequeños y estrechos.

Por ello deseo advertir de varios pormenores que a continuación señalo: 1º Barrio de la Axerquía Sur. Totalmente bloqueado. 2º Una de las celosías que diseñó don Rafael de La Hoz Arderius será suplantada por una puerta abatible. ¿Dónde está el respeto a tan insigne arquitecto? 3º Los penitentes con promesas se verán obligados a quedar en la Cruz del Rastro, Potro o sabe Dios dónde. 4º El centro de Córdoba quedará obsoleto. Tendillas llorará. Capitulares, calle Nueva, Gondomar, Blanco Belmonte, Alfonso XIII, San Miguel, calle Caño, San Álvaro… 5º Especulación con el Patio de los Naranjos. Permiten palcos, sillas, público. Espectadores de primera, segunda y tercera fila. Y mientras, los penitentes de promesas, olvidados y relegados en la Cruz del Rastro. Lucro con la Estación de Penitencia. 6º Si ocurre una desgracia… ¿Cómo salimos del barrio? Calles sin accesos. Muchos nos preguntamos cómo accederemos a nuestras viviendas.

Quiero reflexionar. Asumirlo. Comprender qué es lo que hay detrás de tanta especulación. Y vaya por delante que yo soy creyente y me gusta la Semana Santa. Pero no puedo entender este empecinamiento de la Agrupación de Cofradías y por ende del Obispado o Cabildo. Y además por ende, de las autoridades municipales, locales, autonómicas y estatales.

Perdonen, pero ante el poco respeto hacia los vecinos del barrio de la Axerquía; ante la ninguna consideración a los penitentes en sus promesas, que quedarán obviados sin poder acceder a Carrera Oficial; ante esa falta de respeto a la memoria de Don Rafael de La Hoz Arderius, ante los disimulos de más sillas y más palcos y especular con un Patrimonio de la Humanidad, y ante la vejación a nuestro nudo neurálgico que son Tendillas y quedará obsoleto, no puedo sino manifestar mi disconformidad por este nuevo recorrido, que ya no será una Semana de Pasión, sino una Semana de especulación, apropiación, falta de consideración hacia los habitantes del barrio, hacia Córdoba entera y hacia la seguridad e integridad de todas las personas que asistirán a estos eventos.

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