¿Religión como necesisdad social? Creo que no

He estado tentada estos últimos días de escribir sobre el viaje papal, sobre los jóvenes CATÓLICOS y sus jornadas, sobre la manifestación laica y viendo tantos escritos, blogs y cartas en los que ya se expresaban mis mismas opiniones decidí que no era necesario plasmarlo nuevamente.  Pero al  leer un último artículo de opinión en esta misma publicación y algunos de  los comentarios enviados, ya no he podido resistirme.

Se tiene tendencia a confundir lo necesario, como un gobierno, la política, los sindicatos con algo que es una opción ideológica personal  no necesaria para nadie más que para quien es creyente y practicante, eso es la religión. Mejor o peor  llevada, necesitamos la política, nadie dice que no se pueda mejorar,  nadie dice que no haya representantes corruptos que no debieran ejercer, que los sindicatos puedan negociar mejor y que el sistema que tenemos sea perfecto, todo se puede mejorar, pero mejor o peor,  lo necesitamos todos. Todos trabajamos, enfermamos, circulamos por carreteras y necesitamos las infraestructuras de las ciudades, pero ¿para quienes es necesaria la religión? Para mí y para muchos no. Todas las generaciones de la época de la dictadura estamos bautizados por obligación, la religión nos venía impuesta pero ya podemos elegir y elegimos que no. Ya no hay un 90% de mayoría católica de hecho sólo un 19% cumple con la principal seña de identidad de la comunidad católica: la misa semanal.

Yo ya no tengo hijos pequeños, podría negarme a pagar el mantenimiento de los parques infantiles, o negarme a que las guarderías sean públicas, pero es una necesidad social que no puedo eludir tenga o no tenga hijos, es una obligación social, lo otro es una postura egoísta. La religión, cualquiera de ellas, no lo es, pueden financiársela los creyentes, puedo respetar sus creencias y que las practiquen pero no financiar de ninguna manera esa institución llamada Iglesia Católica que intenta, además, coartar derechos fundamentales de los ciudadanos escudándose en una falsa moralidad. Ya está bien de comentarios como ‘’ pues yo también pago las pensiones y el paro’’, exacto y yo también pago él tratamiento médico de los insensatos motoristas que no llevan casco, o de los cretinos que se dedican a tirarse desde acantilados, no me hace gracia, pero es necesario y un derecho básico. Tampoco  consiento que en un estado laico como el nuestro haya una representación oficial en una visita religiosa, asistir a nivel particular es respetable, pero nada más, ni las ventajas fiscales, lo siento pero no quiero y eso no es necesario. 

En foros eclesiásticos se puede ver que muchos de ellos mismos opinan que este viaje en este momento lo único que hace es reafirmar la imagen de institución  privilegiada que tiene la Iglesia.  Eso es, una institución que cada vez representa a menos personas…….. incluso de sus creyentes

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...