Reforma al 24, una laguna legal que enfrentará pruebas apenas imaginables, afirma académico

La reforma al artículo 24 constitucional será “sometida a muchas pruebas que hoy apenas podemos imaginarnos”, advirtió Miguel Agustín Romero Morett, investigador del departamento de Filosofía del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
“¿Habrá quién recurra a esta ley para justificar que no acata alguna ley menor o algún reglamento? ¿Dirá alguien que no puede cumplir una norma porque va contra sus convicciones éticas o religiosas o porque va contra su conciencia aun cuando dicha norma forme parte del derecho positivo? Lo sabremos en breve”, expuso el académico.
Independientemente de los fines que motivaron al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN) para aprobar esta modificación a la Constitución, Miguel Agustín Romero consideró que el artículo 24 se convertirá en una “laguna legal”.
La ley no es un asunto de convicciones éticas ni de libertad de conciencia, remarcó.
El investigador de la UdeG explicó que la ética es la reflexión filosófica sobre los actos morales y que no existe una única ética, “como no existe sólo una filosofía, sino múltiples corrientes”.
De la misma manera, señaló, “cada persona obedece a su propia conciencia”.
“El añadido fundamental del nuevo artículo 24 señala que ‘toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión’. Así dicho no parece haber motivos de objeción, pues efectivamente la conciencia es lo que al final de toda cavilación induce a la toma de decisión y a la acción consecuente.
“De la misma manera las convicciones éticas confieren un marco normativo interior que concede sentido a los actos. Todos nos guiamos, o por lo menos todos deberíamos guiarnos por convicciones éticas, por un deber ser, por un deber en el actuar.
“Se dice que hasta los grupos delictivos mantienen cierta ética, por ejemplo, la de lealtad al grupo y al líder, y que la peor acción, la menos ética, es la traición. En el caso de que así fuese, con mucha mayor razón las personas de bien se ajustan a modelos éticos.
“Estrictamente dicho, la ley no es un asunto de convicciones éticas, como lo sería vender una mercancía o prestar un servicio al precio justo; tampoco es asunto de libertad de conciencia, como emitir un acta de divorcio por un juez. Si un juez mantiene entre sus convicciones éticas y su libertad de conciencia que el divorcio es inmoral o contrario a la ley de Dios o antinatural y que por ello no debe ser permitido, entonces ¿podrá dejar de cumplir con su trabajo y, en el caso, dictar un acta de divorcio? Comprar barato y vender caro, como se hace en el actual sistema económico puede ser inmoral, pero ¿es ilegal? No lo es”, argumentó.
Miguel Agustín Romero Morett aclaró que la ley debe garantizar la incorporación de las minorías en las expectativas de las mayorías y no debe ser excluyente, sino incluyente.
“La ley es el derecho positivo, es obra hecha por los hombres, por los legisladores. No estoy diciendo que las leyes no deban cimentarse en planteamientos éticos o filosóficos; por el contrario, como base de las leyes existe una idea de identidad y vocación humana; una idea de la colectividad, una noción de patria y de nación, una expectativa de vida social futura, de prospectiva nacional. De inicio parece haber ganancia, pero existe el riesgo de que haya algo más de fondo”, insistió el académico.

Miembros del Foro México Laico se manifiestan contra la reforma del artículo 24 en México

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