Redes Cristianas denuncia que la complicidad entre Wert y los obispos «pone en peligro la escuela pública y laica»

La organización y otros colectivos de base apoyan la campaña «Religión fuera de la Escuela»

La Campaña “por una Escuela Pública Laica: Religión fuera de la Escuela” apoyada por más de un centenar de colectivos, alcanza ya las 15.000 firmas. Redes Cristianas, que alberga a más de 200 grupos, comunidades y movimientos católicos de base es uno de los firmantes de este manifiesto que denuncia “los propósitos sólo a medias desvelados en el anteproyecto de reforma educativa propuesto por el ministro Wert”. En su página web, Redes Cristianas hace público el escrito en el que señala: “Ahora, con la incorporación de nuevas exigencias del sector privado y confesional, el futuro inmediato de la escuela pública y laica corre mayor peligro” y “exige la movilización ciudadana para impedir su completa destrucción”.

“La complicidad entre el ministro Wert y los obispos eleva su amenaza a la Escuela Pública y Laica” denuncia en su página Redes Cristianas haciéndose eco del documento. Mientras el movimiento por defender la laicidad de la educación se va acrecentando,  el ministro Wert acababa de declarar en la sesión del control ante el Senado que incluir en la reforma educativa una asignatura opcional para los alumnos que no cursen Religión tiene como objetivo el que “aprovechen el tiempo”, que dice se dedica ahora a recreo o biblioteca. El ministro recordaba también que la enseñanza de religión está condicionada por los acuerdos suscritos en 1979 entre el Estado español y la Santa Sede. Wert respondía así al senador socialista Emilio Álvarez Villazán, quien  le acusó de ser un toro bravo con los alumnos, padres y profesores y “un toro manso con la Conferencia Episcopal Española”.

Derogar los Acuerdos con la Santa Sede
“Que la religión esté fuera de la escuela es ahora más trascendental que nunca”, advierten los firmantes de la campaña por una escuela pública laica, y exigen la derogación de los Acuerdos con la Santa Sede; que la religión deje de formar parte del currículo y del horario lectivo, saliendo de la Escuela; que ninguna simbología religiosa tenga presencia institucional en los centros escolares. También reclaman que no se financie con dinero público el adoctrinamiento religioso en ningún centro escolar, ni la segregación por razón de sexo o de otra naturaleza ideológica o social. (Ver relación de firmantes de la campaña “Religión fuera de la escuela”).

Un problema eludido en la Transición
Haciendo historia recuerdan que la laicidad no se vio reflejado en el nuevo marco legal creado en la Transición. “Pese a que el Estado se proclama aconfesional, los privilegios concedidos por el régimen anterior a la Iglesia no desaparecieron sino que se vieron consolidados, especialmente en el terreno educativo”. Con ese objetivo, afirma el escrito,  “firmó Suárez los Acuerdos con la Santa Sede en 1979, que ningún Gobierno posterior se ha atrevido a denunciar”.

La LOE, más concesiones
“A pesar de las protestas de los sectores más clericales y reaccionarios por la derogación de la LOCE del PP, la nueva reforma educativa impulsada por el Gobierno de Zapatero con la LOE mantuvo la doble red de centros, considerándolos con iguales derechos (que no deberes) por el mero hecho de ser financiados con fondos públicos y abrió el camino a la ampliación de los conciertos, incluso a etapas no obligatorias”, continúan. “En todo lo concerniente al lugar de la Religión en la escuela, se remitió explícitamente a los citados Acuerdos con la Santa Sede (sancionando así sus efectos antidemocráticos en una ley orgánica) y elevó, de paso, el estatus académico de los profesores-catequistas designados por los obispos para impartir dicha materia”.

El anteproyecto de LOMCE
Para estos colectivos, “el primer borrador de anteproyecto de LOMCE presentado por el ministro Wert, modificaba la ley anterior imprimiéndole un claro sesgo ideológico, selectivo y mercantilista, junto con propuestas contrarias a los principios democráticos y compensadores sobre los que se debería de asentar la Escuela Pública. “Dejaba, sin embargo, intacto ese articulado de la LOE, que seguía negando el carácter laico que debe presidir el marco escolar común”.En cuanto a los recortes en recursos humanos y contenidos curriculares señalan que “no afectaban a la Religión ni a sus profesores catequistas, que mantenían una situación de privilegio frente al resto del profesorado. Aprovechaba la propuesta de modificación legal para abrir paso a demandas sectarias como la segregación por sexos, o al incremento del espacio para el desarrollo de los centros concertados o puramente privados”.

“Demandas escandalosamente regresivas”
Para los firmantes, sobre todo se recogen  “demandas escandalosamente regresivas impuestas por el sector privado y confesional: Atendiendo a los sectores religiosos más integristas, elimina de forma definitiva la asignatura “Educación para la Ciudadanía” y la idea misma de una formación común en valores compartidos y democráticos. Impone en Primaria y Secundaria una materia “fuerte” y evaluable, como alternativa a la Religión, tal como ha acordado en complicidad con los obispos, con el fin de tratar de atajar el creciente abandono de alumnado de las clases de religión”.

Aberración
“Se llega así a la aberración de limitar sólo a parte del alumnado materias que se presumen de interés general (valores culturales, sociales o éticos), a la vez que del supuesto derecho de algunos (a recibir adoctrinamiento religioso en la escuela) deriva un deber para quienes no desean utilizarlo. Queda por ver, además, qué programas y currículo se proponen para estas materias “alternativas”, añaden, y prosiguen: “Utilizando la actual Ley de Educación (LOE) que en su artículo 108.4 expresa que la prestación del servicio público de la educación se realizará, a través de los centros públicos y privados concertados, da un paso más hacia la privatización del sistema educativo, supeditando la creación de plazas (ahora sin especificar si son públicas o privadas) al tipo de demanda”.

“Enseñanza privada integrista”
Es decir, en su opinión, el Estado “hace dejación explícita de su obligación de garantizar plazas públicas en cualquier sitio y en primer lugar. El desarrollo del sector privado a costa del público quedaría así afianzado. Las patronales de centros concertados, por su parte, exigen no sólo prolongar y ampliar los conciertos, sino eliminar cualquier condición para recibir subvención pública más allá de la simple “demanda social” (contar con alumnado), y tener igualmente acceso al suelo público. Es preciso señalar que la inmensa mayoría de la enseñanza privada concertada está en manos de organizaciones religiosas católicas, algunas de ellas con un fuerte carácter integrista, que impregna el currículo e ideario de los centros”.

Salvaguardar la educación
Concluyen  haciendo un llamamiento a todas las fuerzas políticas y sindicales, a colectivos y asociaciones ciudadanas, “comprometidos con la defensa de la escuela pública y laica, a que hagan suya esta campaña y la extiendan a todos los ámbitos de su influencia.(…) Conquistas históricas, incluso parciales e insuficientes, corren peligros sin límites, aún sin conocer su definitivo alcance. De momento, ya han expresado su intención de imponer serios pasos atrás”. Se trata, explican, de salvaguardar “la existencia misma de la educación como bien social y común”. Las firmas que se están recogiendo se entregarán en el Congreso de los Diputados, el Ministerio de Educación y el Consejo Escolar del Estado.

Escuela Laica religión fuera de la escuela

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