Rebelión en Francia por el día de Pentecostés

La supresión como jornada festiva del lunes de Pentecostés ha puesto en pie de guerra a los franceses contra el Gobierno conservador de Jean Pierre Raffarin, que decidió instaurar "una jornada de solidaridad" para financiar la ayuda a las personas mayores a costa de esa celebración de contenido religioso.

En realidad la rebelión no ha sido provocada por la iniciativa sino por la jornada anulada, que aunque considerada de origen religioso estaba muy integrada en la tradición festiva laica de la República francesa.
 Tras la canícula del verano del 2003, que se saldó con un balance de 15.000 muertos, el Gobierno conservador de Jean Pierre Raffarin decidió imponer una "jornada de solidaridad" para mejorar las ayudas a la tercera edad.
 Desde el principio se pensó en el lunes de Pentecostés como la jornada ideal para transformarla en día laborable, pese a que desde el principio se registró una abierta oposición por parte de todos los sindicatos.
 PROPUESTA INADMISIBLE
 En junio del 2004, el Parlamento votó la ley y a pesar de los avisos el Gobierno se negó a reformarla. Los sindicatos juzgan inadmisible que sólo los asalariados estén obligados a mostrarse solidarios. Según todas las encuestas, a los franceses en general no suele gustarles que les impongan cuando deben trabajar "gratis" para mostrarse solidarios, algo que consideran "debe ser voluntario" y sin intervención de la Administración.
 Según los últimos sondeos, tres de cada cuatro trabajadores han manifestado su oposición a renunciar a este lunes festivo tradicional de los puentes de mayo.
 Tras estos datos, queda claro que de la unanimidad en favor de la jornada de solidaridad se ha pasado a una mayoría, el 68% de los franceses está ahora en contra de esta idea, según una encuesta publicada esta semana, frente al 30% que piensan lo contrario.
 El pulso es fuerte puesto que se han convocado huelgas en todos los sectores. Se da la paradoja de que la Administración pública será la más movilizada en contra del Gobierno durante los próximos días.
 Para calmar los ánimos, el jefe del Ejecutivo francés aceptó que un comité de evaluación especial haga un balance de la jornada y formule recomendaciones, que serán tenidas en cuenta si es necesario en los próximos años.
 Mientras, la jornada del lunes se anuncia caótica. Los transportes públicos se verán especialmente afectados en las principales ciudades, especialmente en la capital.
 HUELGA DE CONTROLADORES
 También se perjudicará al tráfico aéreo, debido a una huelga de controladores y asistentes de vuelo convocada para ese día. Lo que no ha impedido a los franceses viajar este fin de semana sin preocuparse demasiado del regreso.
 La resistencia es todavía más notable en la educación pública donde se han movilizad a los profesores y a las asociaciones de padres de alumnos. Ante la situación general provocada por el cambio normativo, la mayoría de colegios han decidido que padres e hijos se tomen, como era habitual hasta el pasado año, tres días de vacaciones. El sector privado también participará en la protesta, simplemente tomándose un dia suplementario de descanso.

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