Rafael Cuíña (CxG) hizo la ofrenda a la Virgen en calidad de «vecino y no de alcalde» de Lalín (Pontevedra)

Lalín vivió ayer el ecuador de sus fiestas patronales, como de costumbre, marcado por una multitudinaria celebración religiosa en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Los Dolores, que siguió con la procesión por las principales calles del centro urbano. La ofrenda corrió a cargo de Rafael Cuíña Aparicio, que quiso dejar claro que lo hacía en calidad de «vecino y no de alcalde» del municipio. Así que, de rodillas ante su imagen, proclamó la «inmensa honra» de poder dirigirse a la santa «en nombre de todos los lalinenses creyentes, hijos de la Iglesia y temerosos de Dios».

«Vivimos en un concello que comienza a ver la salida a una crisis que forjaron desalmados y que, aún a día de hoy, pagan los que no la provocaron -manifestó-. Vidas rotas y personas decentes empobrecidas por la ambición desmedida de unos pocos que creyeron que los demás solo podían aspirar a ser súbditos de la falta de conciencia de algunos poderosos». Para ellos y sus familias pidió protección a la Virgen frente al «dolor de la injusticia y de la incomprensión».

También se acordó Cuíña de «las conciencias de aquellos incapaces de ser solidarios con los que huyen de las guerras, del hambre y de la persecución» y llegan en busca de una vida mejor, como hicieron tantas generaciones de gallegos, «pueblo tradicionalmente emigrante». En especial, instó a La Dolorosa a acoger a «los hermanos» de Venezuela que llegan a Lalín «huyendo de dictadores corruptos».

No faltaron peticiones de cuidado hacia los mayores y los jóvenes: Los primeros son «los que más lo merecen, después de una vida luchando por salir adelante y con unas pensiones en demasiadas ocasiones poco dignas», con las que, pese a todo, ayudaron a muchos hogares a «soportar la crisis». «Una sociedad que no quiera a nuestros mayores, que no los cuide y no los ponga en valor, no merece llamarse así, pues viviría en las catacumbas de la indignidad», sentenció el oferente. E imploró protección para los jóvenes que «viven rodeados de tantas tentaciones que nos avergüenzan a todos y que tienen dificultades para encontrar trabajos que les den dignidad vital, y así poder huir de la maldad inducida, a la vuelta de cada esquina».

Cuíña aseveró que «Lalín es un pueblo en el que vuelve la alegría» y que ya está superando «los atrancos» de los últimos años a base de «una receta que siempre les funcionó a nuestras gentes,como es el trabajo, el compromiso y el espíritu emprendedor». Por eso, más que pedirle a la «querida Madre de Lalín», quiso agradecerle su «protección», mirando hacia «un presente y un futuro que ya apunta a mejor, y para el que sabemos que siempre estás y estarás al lado de un Lalín que te tiene devoción».

Los actos litúrgicos estuvieron presididos por el vicario general de la Diócesis de Lugo, José Mario Vázquez Carballo, con el párroco Marcos Torres Gómez a su lado, entre otros sacerdotes presentes. La ceremonia solemne fue cantada por el Coro de Lalín y musicada por la Banda de Lalín, con una completa dotación de intérpretes que se hizo notar especialmente durante la procesión. Con la Virgen de los Dolores al frente, la comitiva bajó por la calle Colón, siguió por Matemático Rodríguez y dobló por la calle Principal para retornar a la Praza da Igrexa y acceder de nuevo al templo para la bendición final.

Por parte del gobierno municipal, además de su máximo representante, estuvieron otros concejales de su formación (Compromiso por Lalín), mientras que de la oposición estuvieron varios miembros del Partido Popular, incluído su portavoz y senador, José Crespo Iglesias. Tampoco faltó el conselleiro lalinense de Educación, Cultura e Ordenación Universitaria, Román Rodríguez González.

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