Rabinas a las jóvenes judías a que salgan sólo con hombres judíos

Un grupo de esposas de conocidos rabinos ha publicado una carta en la que exhortan a las jóvenes judías a que no traten ni salgan con hombres que no sean judíos, en un nuevo ejemplo del racismo que aqueja a los círculos religiosos y nacionalistas en Israel. "No quedes con no-judíos, no trabajes en lugares donde hay no-judíos, y no prestes el servicio nacional donde hay no-judíos", dice la carta, de la que da cuenta hoy en primera página el diario Haaretz.

La misiva ha sido redactada y firmada por un grupo de unas treinta mujeres, todas ellas esposas de conocidos rabinos israelíes identificados con la comunidad ultraortodoxa o el movimiento sionista religioso.

El grupo forma parte de una asociación llamada "Lehava" (Llama, de fuego) que se dedica a "salvar a las hijas de Israel" de la asimilación, entendida ésta como el matrimonio con hombres de otro origen étnicorreligioso.

En su llamamiento, las popularmente conocidas como "rabinas", por el cargo de sus maridos, alertan que en numerosos establecimientos e instituciones israelíes, como supermercados y hospitales, "hay no pocos trabajadores árabes que usan nombres judíos".

"Yusuf se convierte en Yosi, Samir en Sami y Abed en Ami. Ellos buscarán tu compañía, tratarán de gustarte, y te prestarán toda la atención del mundo", sostiene la carta, que advierte que "en cuanto caes en sus manos, cuando estas en sus aldeas, todo cambia".

Lehava opera un albergue para mujeres judías que deciden abandonar a sus parejas árabes y participa en la campaña que un grupo de rabinos lanzó para prohibir la venta de viviendas a árabes en centros urbanos judíos.

Esta campaña, que comenzó hace meses pero que sembró la polémica a principios de diciembre por una carta que difundieron medio centenar de rabinos, muchos casados con mujeres de Lehava, es apoyada por un 44% de los israelíes judíos, según un reciente sondeo conjunto israelí-palestino.

El estudio revela que un 48% de los israelíes judíos rechaza el contenido de la carta, que ha abierto un agrio debate sobre los niveles de racismo en la sociedad israelí.

Merav Mijaeli, una conocida periodista israelí de izquierdas, explicaba ayer en un artículo que no se trata de un nuevo fenómeno y que "los israelíes siempre han sido racistas" y que todo comenzó en la década de los cincuenta con la discriminación por parte de los judíos de origen europeo hacia los que provenían del norte de Africa.

"Fueron ciudadanos de segunda. Estuvieron excluidos de la vida pública y de la cultura, viviendo en el conocimiento y la experiencia de ser y sentirse inferiores", explica.

En la actualidad, la discriminación afecta más a árabes y emigrantes no judíos, sobre todo de países del tercer mundo que llegan a Israel en busca de trabajo.

La legislación israelí cuenta, desde 1948, con una serie de leyes para combatir el fenómeno de la discriminación y el racismo, pero en la práctica han sido aplicadas en casos contados.

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