Rabat fracasa en su intento de instalar televisores en los centros de culto

Ulemas y predicadores han estado en guardia durante el último año a la espera de la reacción de los musulmanes ante la implantación de la televisión en las mezquitas.

"¡Ha fracasado el proyecto del Gobierno!", dice con un chorro de voz Abdelafatá Zinify, jefe del departamento de doctorado de la Facultad de Derecho de Casablanca. Televisiones averiadas de un día para otro, algunas rotas con violencia, mezquitas vacías, o también practicantes de espaldas al monitor. Así respondieron muchos fieles a la iniciativa del Gobierno, que invirtió en el proyecto unos 20.000 euros.
La clase política impuso el televisor hace un año para controlar la predicación en los lugares de culto y evitar el peligro islamista en los discursos de los imanes. Hay mezquitas donde la figura del imán fue suplantada por la del monitor con el fin de frenar las improvisaciones, en las lecturas religiosas, de connotación terrorista.

400
pantallas
"En Casablanca hay 1.600 mezquitas, de las cuales 400 cuentan con una pantalla, pero no han tenido éxito", insiste esta vez Alj Abderrafie, predicador en Fez y profesor en la Universidad de Meknés.
Este predicador intelectual –que se define a sí mismo como un hombre chic porque no lleva chilaba– salvo en sus "encuentros" con Alá, ha corroborado sobre el terreno que los musulmanes repudian la televisión. "El mensaje de Dios y la palabra de su profeta no se transmiten de la misma manera", señala. Los practicantes demandan feedback y el contacto directo con los imanes cuando asisten a la oración. "De la otra manera, ni siquiera se pueden plantear cuestiones", comenta Abderrafie.
La mayoría de los musulmanes ven en la mezquita un lugar de culto y, especialmente, una escuela donde impregnarse de la historia de la religión. "Ejerce un gran papel social para explicar el sentido del islam", termina.

Autoridad de los ulemas
La idea del Ministerio de Asuntos Islámicos chocó además con las que defendía el Consejo Superior de los Ulemas. Su presidente en Casablanca, Radouane Benchekroun, dijo que, desde que aterrizó la primera televisión, esto no estimulaba "a los musulmanes". Radouane es de edad avanzada y buen religioso, como desvelan su aspecto y la conversación: "Mi obligación es conducir a los ciudadanos por el buen camino. En el Corán encuentras la paz, lejos de las ideas extremistas". Insiste en que su función es ajena a las políticas del Gobierno. "La relación la tenemos con el Rey como padre de todos los creyentes". Aún así, lanza una advertencia al titular de Asuntos Islámicos: "Antes de poner en marcha algo, se debe consultar la opinión de los ulemas".
El Consejo Superior de los Ulemas entiende que el Estado marroquí quiera controlar los discursos religiosos, los predicadores y las mezquitas, dentro del marco de la lucha antiterrorista. "Hay imanes que sin formación transmiten la palabra de Alá de cualquier manera y además se abren lugares de culto clandestinos", denuncia Rdadouane Benchekroun. Pero eso sí, "sin sacrificar el papel del buen musulmán, el imán que reproduce exactamente la palabra del profeta".
Los problemas de la vida diaria, el significado del Corán, la biografía de los amigos del profeta son algunas de las temáticas que cada día se imparten en diferentes mezquitas y que "difícilmente puede abordar un vídeo de un imán, que suele hacer interpretaciones banales", asegura Kamal Hadiya, estudiante de la sharia, y madre de cuatro hijos. No obstante, se llegó a cuestionar si sería "un buen medio para los musulmanes que no saben leer". Sea una cosa o la otra no cesa de repetir que "el islam es tolerante". "Hombres malos hay en todos los sitios", afirma. Y para hacer entender no solo a Europa sino también al resto de los países árabes y musulmanes qué es el islam, qué dice sobre la mujer y sobre la aplicación de la sharia, el presidente del Consejo Superior de los Ulemas está elaborando un CD con toda esta información en árabe, francés, inglés y español.
"¡Podrían distribuirlo los imanes que ahora parten hacia Europa y que tienen como objetivo luchar contra toda forma de extremismo!", exclama, efusivo.

Viaje a Europa
Casi 200 predicadores, como suele ser tradicional, ya tienen las maletas preparadas para viajar a Europa durante el Ramadán, que este año está a caballo entre los meses de agosto y de septiembre. "No son suficientes para los más de tres millones de marroquís que viven en el extranjero", se lamenta Radouane Benchekroun.
Se pone los zapatos antes de salir de su despacho, y dice por último: "Echo de menos una mezquita del reino alauí en España". La mayoría de los musulmanes residentes en España acuden a la predicación de imanes "financiados por países del golfo Pérsico".

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