Quien respeta la religión

No ha habido muertos, ni incendio de embajadas en la Feria Internacional ARCO, que exhibe un Jesús con un misil. La única pancarta sobre el tema en la calle decía: “Ni Jesús con misil, ni Mahoma con bomba. NI BUSH NI BIN LADEN. PAZ”. Su portador, profesor universitario, explicaba a quien quisiera oírle que cuando Bush quiso hablar de “Cruzada” los cristianos, indignados, le obligaron a tragarse esa pretendida excusa religiosa con la que Bush quería tapar su guerra imperialista por el petróleo; por eso nadie cree hoy que esa representación sea una ofensa a Jesús, sino una denuncia de Bush. Pero cuando Bin Laden y otros empezaron una “guerra santa” en nombre de Mahoma, matando miles de mujeres y niños, los creyentes en el Islam honestos no tuvieron la capacidad de hacer callar a esos blasfemos que asesinaban en masa en nombre del Profeta; por eso ahora protestan con hipócrita escándalo de que se insulta a Mahoma, no de que criticamos con esa caricatura la imagen sacrílega que pretenden dar del Profeta los terroristas y sus cómplices.

Un triste  ejemplo muestra ese falso victimismo de quienes acusan a otros de insultar su religión, cuando fueron ellos lo que no supieron defenderla de su apropiación sacrílega por los terroristas. El mismo día en que se inaugura la Feria Internacional ARCO, y también en Madrid, una radio entrevista al representante islámico que va a hablar con Zapatero, el señor Herrera. Este señor muestra una ignorancia asombrosa de los hechos, incluso de que exista en Dinamarca una ley contra los insultos a los sentimientos religiosos, y de que  el grupo islamista que representa allí sólo al diez por ciento de los musulmanes no quisiera acudir a los tribunales contra las caricaturas, sino que exigió, saltándose toda ley, que el Gobierno castigara de entrada a los presuntos culpables. No querían justicia, sino exigir un procedimiento imposible, para montar un “casus belli”, para fomentar el odio religioso, una pretendida “guerra santa” que sacralizara y adormeciera el rechazo frontal de toda persona decente contra sus inhumanos métodos terroristas.  Más aún, ese señor Herrera dictaminó que las caricaturas de Mahoma eran una clara provocación, digna de gran castigo, pero cuando le preguntaron sobre el Jesús con misil de ARCO él rechazo ese caricatura sólo como “antiestética”. ¡Qué dos varas de medir!

Con lobos disfrazados de piel de oveja víctima, con dirigentes islamistas que sólo hacen simulación de dialogar para exigir imposibles ¿qué acuerdo podemos esperar? Aquí respetamos la religión, ya no tenemos “cruzados”; se cometen también barbaridades, pero ya sin la cobertura “sagrada”, y muchos, muchos, nos manifestamos para echar del poder político a los belicistas. Pero, para que  haya paz, se requiere asimismo que la gran mayoría de los musulmanes, realmente decentes, pacíficos y religiosos, se movilicen también para ir expulsando de sus puestos de dirigentes políticos y de sus mezquitas a quienes utilizan la religión para alcanzar el poder a costa de fomentar el odio y derramar sangre ajena, de los suyos y de otros

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