¿Quién nos defenderá de nuestros Defensores?

En Zaragoza, el 27 de marzo de 2010 leyó el Pregón de la llamada “Semana Santa” el Justicia de Aragón (no Fernando Garcia Vicente, que como individuo puede ir, decir y hacer lo que guste, sino el Justicia de todos los aragoneses), algo así como el Defensor del Pueblo aragonés.

Según puede leerse en el sitio web oficial de esta institución pública de la Comunidad Autónoma de Aragón, el Justicia tiene tres funciones básicas según el Estatuto de Autonomía de Aragón:

  • Proteger y defender los derechos individuales y colectivos de los ciudadanos frente a las actuaciones irregulares de las Administraciones Públicas.
  • Defender el Estatuto de Autonomía de Aragón.
  • Tutelar el Ordenamiento Jurídico Aragonés.

 . Sin embargo, exudando agua bendita durante la lectura del Pregón, predicando valores confesionales católicos en declaraciones previas a los medios de comunicación, el Justicia perpetró un acto de injusticia con el principio constitucional de la aconfesionalidad de las instituciones del Estado, de las que su cargo forma parte,  y con toda la ciudadanía aragonesa, que ya queda muy lejos de ser representada por quien debiera defender los derechos y libertades de todos (incluido el derecho a la libertad de conciencia) en plena igualdad de condiciones y desde la neutralidad aconfesional del Estado y sus instituciones.

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