«Queremos que el barrio nos vea como lo que somos, unos ciudadanos más». Portavoz musulmanes en Vitoria-Gasteiz

A Mohamed Akbache (Argel, 1995) toda la polémica suscitada con el segundo ataque contra la lonja -en este caso con el lanzamiento de cabezas de cerdo y sangre- a la que se va a trasladar la mezquita ahora abierta en otra parte del barrio le ha pillado preparando un artículo sobre integración e interculturalidad. «Vamos a esperar a ver si se calman un poquito las cosas y lo puedo terminar y publicar». Se ha convertido en portavoz improvisado de los colectivos musulmanes de Vitoria entre otras cosas por el dominio del idioma. Este argelino nacido en la capital de ese país magrebí lleva desde los dos años en Euskadi. Hablando por teléfono no se atisba ningún tipo de acento que delate su origen.

Entiende que una parte del barrio pueda tener temor a la apertura de la mezquita, pero más por desconocimiento que por sentimientos racistas. Y recuerda que en Vitoria hay ocho mezquitas y que, en general, no hay problemas de convivencia. Crítico con los planteamientos racistas que llegan desde algunos políticos, considera que en las pasadas elecciones la capital alavesa y su ciudadanía dijo ‘no’ a esos discursos. « Es cierto que esa situación no se ha esfumado», admite, «aunque se ha tranquilizado muchísimo la cosa porque la gente se ha dado cuenta de que eso no fue más que una estrategia, un puro interés político en una situación concreta. La gente no es tonta y sabe que ese tipo de discursos sencillamente no son verdad. Somos gente pacífica, musulmana, que convivimos con el resto de ciudadanos de una manera normal», explica. Anuncia una jornada de puertas cuando se inaugure la mezquita, algo que aún no tiene fecha, y cree que ataques como los de estas semanas no se van a reproducir.

¿Les ha pillado de sorpresa este segundo ataque? La semana pasada conocimos el buzoneo realizado en el barrio contra la mezquita

Esto es un ataque de otra manera, con otro nivel. La semana pasada sufrimos el buzoneo con el panfleto en contra de la mezquita y ahora esas mismas personas u otras que comulgan con ellos han cometido un acto en un tono diferente, mucho más elevado. Al igual que hicimos con los panfletos, condenamos rotundamente y firmemente este ataque.

Desde fuera parece que el barrio está dividido: lo mismo hay gente que rechaza con contundencia la apertura de este centro de culto musulmán, como los que les apoyan abiertamente. Ahí está por ejemplo la iniciativa de la Asociación de Madres y Padres del barrio (Ampa) que va a movilizar a los críos y crías para pintar un mural en la pared donde se arrojó la sangre de cerdo. 

Es importante mandar un mensaje de esperanza, de solidaridad. La mayoría de la gente se ha solidarizado con nosotros y ha condenado esta actuación. Sí que es cierto que se puede entender de alguna manera que a alguna persona le puede generar cierto temor la apertura de una asociación sociocultural, de una mezquita en este caso, por puro desconocimiento. No ya desde el punto de vista xenófobo o racista. Es normal que una persona que no conozca cuál es la actividad diaria de una mezquita tenga ciertas reticencias.

Pero ustedes ya han realizado en la mezquita actual jornadas de puertas abiertas.

Así es. Y vamos a seguir organizando todas estas reuniones informativas, que por cierto son muy fructíferas y positivas para la normalización de la situación. Cuando esta mezquita esté abierta al público organizaremos una jornada de puertas abiertas para que los vecinos se puedan acercar y conocernos mejor.

¿Para cuándo está previsto el traslado a la nueva ubicación atacada esta semana?

Dependerá de las valoraciones técnicas del ayuntamiento y de los trámites burocráticos. No se puede establecer un plazo concreto. No tenemos fecha, vaya. Esta mezquita es un traslado de una ya existente que está en el mismo barrio, bueno entre dos barrios para ser exactos. Ese local se ha quedado pequeño y los promotores de ese centro de culto han solicitado un traslado. No es una nueva apertura, sino un traslado de la ya existente.

¿Y en la actual hubo problemas al inaugurarla, o después? ¿Han vivido una situación similar en el pasado?

La convivencia con los vecinos siempre ha sido positiva. Y ya no solo en esta mezquita, sino en las ocho que existen en Vitoria-Gasteiz. La convivencia ha sido pacífica y no hemos tenido ningún tipo de problema. Siempre hemos intentado normalizar la situación, que nos vean como ciudadanos que somos, unos ciudadanos más que pagamos nuestros impuestos, que contribuimos al desarrollo de la ciudad. No por el hecho de profesar la religión mulsulmana somos peores o mejores. Una convivencia amistosa, la coexistencia pacífica, esa es la situación actual y esperamos que siga.

Cabezas de cerdo en la lonja donde se proyecta construir una mezquita en Vitoria.

Cabezas de cerdo en la lonja donde se proyecta construir una mezquita en Vitoria.

  Esto que está pasando se puede vincular con algunos planteamientos políticos como los del exalcalde Javier Maroto, que muchos tacharon de racistas o cree que no tiene nada que ver?

Ya quedó claro en las elecciones municipales el pasado año que la ciudadanía de Vitoria-Gasteiz votó ‘no’ a ese tipo de actitudes que se produjeron al final de la anterior legislatura [del PP]. Es cierto que hubo una época en Vitoria en la que el ambiente estuvo bastante cargado de negatividad. Pero eran algunas personas con ciertos intereses que intentaban cargar de negatividad el ambiente, con intereses políticos. Es cierto que esa situación no se ha esfumado, aunque se ha tranquilizado muchísimo la cosa, porque la gente se ha dado cuenta de que eso no fue más que una estrategia, un puro interés político en una situación concreta. La gente no es tonta y sabe que ese tipo de discursos sencillamente no son verdad. Somos gente pacífica, musulmana, que convivimos con el resto de ciudadanos de una manera normal y no tenemos que ser diferentes. Pero ahora yo creo que no guarda relación, más bien ha sido un colectivo minoritario de personas, poco o nada concienciadas con la realidad intercultural de esta ciudad, que ha intentado enturbiar el traslado de esta mezquita. Nada más. Creemos que es un colectivo absolutamente minoritario.

¿Creen que, visto lo visto, esto puede ir a más?

Desde nuestra parte, en absoluto. Hemos hecho un llamamiento a la calma y a la tranquilidad. Tratamos esta situación con absoluta serenidad y con democracia y esto no va a ir a más, al menos desde nosotros. Hemos interpuesto la denuncia como ciudadanos de esta comunidad que somos y ya, lo demás, se nos escapa de las manos. Las autoridades tienen ahora que cumplir con su cometido. Lo que vayan a hacer los responsables de lo que ha pasado, pues no lo sabemos, la verdad. Pero vista la reacción de los ciudadanos de Gasteiz creemos que esto ha sido un hecho aislado y no creemos que esto vaya a volver a repetirse.

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