Quejas al pasar la cruz de Mantarán por escuelas públicas en Argentina vulnerando la laicidad

La influencia de la religión en la educación pública tiene vaivenes que no logran resolver la cuestión de fondo: el cumplimiento del carácter laico de la educación con el objetivo de respetar la diversidad de creencias hacia el interior de las instituciones educativas. Dicha norma, establecida en dos artículos de la Ley Provincial de Educación (Nº 9890), entra en riesgo cada vez que el catolicismo logra atravesar las barreras de la laicidad. Tal es el caso de la Escuela Nº 105 Patria Libre de la localidad de Crespo, donde la Cruz de Mantará ingresó a la institución, donde las autoridades le organizaron una bienvenida a dicha reliquia religiosa. Esto motivó la queja formal ante el CGE de un padre de un alumno de cuarto grado de dicha escuela, escrito el cual fue enviado a ANALISIS DIGITAL.

Parece de Perogrullo, la educación pública debería respetar todas las creencias puesto que brinda un servicio a la totalidad de la comunidad. Esta verdad evidente está consagrada en la propia Ley Provincial de Educación, donde en sus artículos Nº3 y Nº18 refieren a la responsabilidad del Estado en garantizar el carácter laico de la educación pública.

Las opciones para respetar la diversidad de creencias parecen ser dos: se abre la posibilidad a todas las religiones y/o pensamientos en relación a dicha cuestión ó se resguarda a Escuela -como institución- de cualquier manifestación sesgada en función de una religión determinada. La norma es clara: la educación pública debe ser laica y no pueden, instituciones educativas del ámbito público, organizar y/o fomentar una religión. La situación se reitera a lo largo y ancho del país, generalmente con el cristianismo y sus variables.

Esta semana se conoció la noticia sobre la llegada de la cruz de Matará a la Escuela Patria Libre de Crespo. Ante esa situación, uno de los padres de dicha comunidad educativa se hizo presente en la institución y observó como la escuela organizaba un acto en relación a la presencia de la reliquia religiosa.

Además, el padre decidió hacer la presentación de una queja formal ante el CGE por el claro incumplimiento por parte de las autoridades al artículo constitucional que prohíbe la organización sesgada de este tipo de actos. El motivo es claro: ningún alumno que no sea de la religión favorecida por el sesgo merece el adoctrinamiento de una religión que al cual no decide adherir.

«Con motivo de la llegada a la ciudad de la Cruz de Matarà las autoridades de la escuela organizaron una ‘bienvenida’ a dicho símbolo religioso consistente en formar a un grupo de alumnos en el patio, hacer ingresar la cruz al establecimiento y escuchar unas breves palabras del sacerdote que presidía la procesión», comenzó la queja formal del padre ante las autoridades educativas de la provincia y explicando la decisión política de las autoridades de la escuela de brindar un lugar tan importante dentro del ámbito público.

El padre aclaró -en la propia nota que fue enviada a ANALISIS DIGITAL– que su «condición de ateo» no significa que se oponga «a que las personas practiquen religión alguna». Pero seguido a eso, señaló: «A lo que si me opongo es a que se realicen actos religiosos en escuelas públicas en clara violación del carácter laico de la educación en la provincia de Entre Ríos tal cual la Ley Provincial de Educación».

En esa línea, el padre que suscribió la queja, señaló que observa «con preocupación» porque «no es la primera vez que las autoridades de la escuela permiten acciones que están reñidas con el carácter laico que debe tener la educación pública en la provincia y con el derecho que le asiste a mi hijo de educarse libre de toda influencia religiosa».

«Esperemos que hechos como el narrado no vuelvan a repetirse ya que la defensa de una escuela pública, gratuita, inclusiva, obligatoria y laica es una obligación de todo ciudadano que ame y respete a los demas seres humanos, a la provincia y al país», finalizó el padre de uno de los alumnos de cuarto grado.

Cruz de Mantará

En 1594, un grupo de misioneros jesuitas llegó al actual territorio de Santiago del Estero, a orillas del Río Salado, donde vivía una tribu de indígenas llamados Matará. Según se estudió, los religiosos ganaron la confianza de los nativos e incluso aprendieron su idioma, con el objetivo de poder comunicarse con ellos y hablarles de Jesucristo.

Tiempo más tarde, jesuitas y aborígenes comenzaron a «tallar» el Evangelio en la Cruz de Matará, que se convirtió en testimonio de aquella historia de la primera evangelización en el continente americano, según señaló La Nación.

El dato curioso: es la cruz que Mauricio Macri decidió regalarle al Papa Francisco en una de sus visitas al Vaticano como presidente de la Nación.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...