Quedan crucifijos en colegios públicos pero nadie se queja, según los directores

Consultados 16 centros educativos de la capital pacense, en siete aún permanecen algunos símbolos religiosos

Los crucifijos en los centros educativos públicos no son objeto de polémica en Badajoz, aunque estén ahí como una herencia del pasado. De hecho, apenas quedan ya en las paredes y han ido siendo descolgados de forma natural sin que nadie los echara de menos, casi siempre durante una limpieza a fondo de las aulas o cuando tocaba pintar el colegio.

En otros casos, al preguntar en el centro por la existencia de este símbolo religioso, ha habido que dar un paseo para confirmar si los hay y cuántos, dando a entender que en realidad pasan desapercibidos, razón de más para no avivar el fuego como ha ocurrido en Valladolid, donde el caso ha llegado a los tribunales y ha provocado una sentencia a favor de la retirada de los crucifijos de un centro público.

La Consejería de Educación de la Junta de Extremadura hace suyas las palabras de la ministra del ramo, Mercedes Cabrera, cuando esta semana afirmaba que el gobierno no va a intervenir en la «guerra de los crucifijos», dejando en manos de los consejos escolares esta decisión pues no quieren crear conflicto donde no lo hay. Un consejo escolar lo forman representantes de los padres, de los profesores y del Ayuntamiento. También están presentes en algunos casos el personal de administración y servicios y los alumnos cuando se trata de un instituto de Secundaria.

María Soledad Muñoz, directora del Colegio Público Juan Vázquez, afirma que «este asunto ni lo ha planteado la comunidad educativa. Quedarán uno o dos, pero antes había más, lo que pasa es que se han ido quitando de forma natural. Si hubiera que quitarlos sería porque el consejo escolar planteara un reflexión sobre el asunto, pero no es el caso».

En el C.P. General Navarro este asunto sí se planteó el curso pasado, según su jefe de estudios, quien dice que los que quedaban fueron retirados para evitar conflictos con los padres, llegándose a un acuerdo intermedio que consistía en mantener las clases de religión pues la mayoría de los alumnos optan allí por esta materia.

Nunca hubo crucifijos sin embargo en el Colegio Público Guadiana, que se construyó hace más de tres décadas como centro piloto relacionado con la Universidad de Extremadura y por aquel entonces se consideraba pionero en muchos aspectos, incluido no mantener símbolos cristianos, si bien hoy día se sigue impartiendo la materia de Religión.

María Isabel Seoane, directora del C. P. Pastor Sito, en el Cerro de Reyes, declaraba ayer que «yo llevo aquí más de 12 años y desde entonces no hay crucifijos, así evitamos cualquier polémica. Desconozco si antes los había y se han retirado».

Tampoco los hay en el colegio Luis de Morales de la barriada de Santa Marina, cuya directora Francisca Narváez, señala que «ni los tenemos ni nos los envían desde hace tiempo. Sabemos que últimamente es un asunto que ha despertado polémica, pero aquí no se ha abordado el tema al carecer de ellos».

«Se plantearía»

Dice el director de Los Glacis, Francisco Mora, que lleva tres años al frente de este centro público, que «alguno hay, pero por la costumbre, no porque haya acuerdo general sobre este tema, ya que tenemos alumnos musulmanes y de otras religiones y lo primero es respetarlos. En cualquier caso, esto no ha generado problemas y si alguien los tuviera pues se plantearía el asunto».

En el Colegio Público Nuestra Señora de la Soledad su jefe de estudios admite que «sí tenemos crucifijos, según el profesor que quiere tenerlos, aunque esto no ha generado problemas. De hecho, los alumnos que no son de religión católica reciben clases de ética» y añade que ningún padre musulmán ha comentado nada al respecto. Además, opina que en la educación hay problemas más importantes que éste.

Maribel Rodríguez, directora del Colegio Público Manuel Pacheco, en la barriada de Suerte de Saavedra, declara tajante: «aquí no hay crucifijos y nunca los ha habido y eso que el centro tiene ya 26 años». Lo que sí imparten es religión de manera optativa y teniendo en cuenta que allí hay matriculados alumnos de otras confesiones.

En el colegio público Nuestra Señora de Fátima tampoco hay símbolos religiosos colgados de las paredes, al menos en los últimos veinte años en los que ha estado su directora actual, Carmina García Vinuesa, igual que en el Colegio Público San Fernando de la margen derecha, donde su director, Joaquín Maeso, indica no haberlos visto en los últimos seis años que él trabaja allí. «No sé si en su momento los hubo, lo que sí es cierto es que en este centro son mayoría los alumnos que reciben clase de religión».

Julio Galeano dirige el Santa Engracia y cuenta que en su colegio «sólo hay un crucifijo y está en el aula de religión. Los demás se retiraron hace tiempo porque estamos en una sociedad laica y estos símbolos no debe haberlos. Que exista en el aula de religión sí es lógico, igual que aquí hay niños de etnia gitana y de vez en cuando ponemos su bandera».

Alfonso Lara, jefe de estudios del colegio Santa Marina, asegura que en su centro nos los hay, «los hubo hace tiempo -matiza-, pero se han ido retirando poco a poco de forma natural. De hecho, aquí se imparte clase de religión, pero ni siquiera en este aula hay símbolos religiosos»

En el C.P. Santo Tomás de Aquino su director señala que «el asunto de los crucifijos y las imágenes de las vírgenes se trató hace dos o tres cursos en el consejo escolar después de que el claustro lo planteara. Se discutió que por ser un estado laico no debería haberlos, aunque lo cierto es que la medida no se aplicó a rajatabla y de inmediato. Si bien antes había símbolos en todas la clases, ahora creo que no quedan porque cuando se han ido pintando las aulas se quitaban los crucifijos y después no se han encontrado».

En el Lope de Vega, colegio abierto desde 1937, esta decisión se ha dejado en manos de los maestros, indica su director. «Antes los había en todas las clases y con la renovación del profesorado unos los han ido quitando y otros los han conservado. Creo que alguno queda, pero nunca se ha hablado de que fuera obligatorio mantenerlos. La verdad, esto nunca ha causado polémica y lo que sí ocurre es que aquí el 95% de los estudiantes reciben la asignatura de Religión».

Es más, en este centro se conserva una imagen de la Virgen, «pero porque lo consideramos un elemento patrimonial y lleva ahí toda la vida, sin adornos, pero toda la vida».

Por otro lado, en el colegio San Pedro de Alcántara del casco antiguo informan de que, de quince aulas en total, en seis sí hay crucifijos, un detalle en el que han reparado, afirma su director, Ismael Pérez, después de la llamada de HOY para sondear la presencia de estos símbolos. «Pero nunca ha habido polémica», recalca.

Un caso bastante ilustrativo de los nuevos centros educativos podría ser el del C. P. Enrique Segura Covarsí, en Huerta Rosales. Santiago Fernández, su director, explica que éste fue el primer colegio de la provincia de la LOGSE que hizo desaparecer la antigua Enseñanza General Básica (EGB).

«Se inauguró el 17 de septiembre de 1994 y la dirección provincial en vez de mandarnos crucifijos nos mandó fotos de los Reyes. Es verdad -prosigue Fernández- que hace seis cursos llegó una profesora muy devota y puso la escultura de una virgen en su clase y un padre, con todo el respeto, apeló al estado aconfesional en el que estamos y en un consejo escolar se acordó retirarla. También te digo que aquí hacemos un belén precioso por navidades, celebramos el carnaval como fiesta profana que es y también trabajamos con la Semana Santa reproduciendo con cajas de zapatos los pasos de ocho o diez cofradías de la ciudad, todo con el único interés de trabajar aspectos de la realidad que hay en la sociedad».

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