¿Qué es lo que teme la Iglesia de Educación para la Ciudadanía?

La intensa campaña de la Conferencia Episcopal Española (CEE) para oponerse a la asignatura Educación para la Ciudadanía se plasmó el pasado jueves en un documento llamando a las familias católicas a que recurran a la objeción de conciencia para que sus hijos no la reciban. ¿Pero cuáles son los contenidos que tanto temen los obispos? En el programa de esta asignatura, basada en la Declaración de los Derechos Humanos, figuran valores tan “ofensivos” como el respeto al otro, la igualdad de hombres y mujeres o la asunción de las propias responsabilidades. La CEE llega a denunciar que esta materia hace proselitismo gay.

La CEE ha llamado al boicot de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, una asignatura que se impartirá en un curso de Primaria y en dos de Secundaria.

Lo que dicen los obispos
Uno de los principales caballos de batalla de la CEE a la hora de oponerse a esta asignatura es, como informa El Periódico de Catalunya, que propaga valores homosexuales, ya que según los obispos, presenta a la persona “más ligada a orientaciones sexuales que al sexo”. Con la ayuda de algunos sectores del PP, desde la Iglesia también han tratado de denigrar la asignatura presentándola como una excepción en Europa o que los encargados de impartirla serán “adoctrinadores”.

Lo que dice el programa real
Sin embargo, lo cierto es que el contenido básico de la materia será la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los valores recogidos en la Constitución española. Además, es una materia recomendada por la Consejo de Europa que ya se imparte en 16 países de la UE, y que será impartida por los funcionarios, es decir, maestros o profesores de ciencias sociales-filosofía, según sean centros de primaria o secundaria respectivamente.

Valores perjudiciales para “el desarrollo integral”
Más allá de puntos concretos, los obispos cuestionan los fundamentos de la propia asignatura. Así, llegan a proclamar que, en Primaria, es “inaceptable en la forma y en el fondo: en la forma, porque impone legalmente a todos una antropología que sólo algunos comparten y, en el fondo, porque sus contenidos son perjudiciales para el desarrollo integral de la persona”.

Entre esos valores perjudiciales figuran: el respeto al otro, la igualdad entre hombres y mujeres, la asunción de las propias responsabilidades, valores cívicos como la cooperación y la cultura de la paz, la identificación y rechazo de las discriminaciones sociales, los principios de convivencia establecidos en la Constitución. 

La CEE advierte a los centros católicos
En cuanto al programa de Secundaria, además de lo anterior contempla, entre otros contenidos, la aproximación respetuosa a la diversidad, las relaciones interpersonales y participación, deberes y derechos ciudadanos, el funcionamiento de las sociedades democráticas y el papel de los servicios públicos o ciudadanía global, conflictos y organismos internacionales de mediación.

La Conferencia Episcopal advierte a los centros de enseñanza católica que si admiten estos contenidos entrarán “en contradicción con su carácter propio, informado por la moral católica”. En cualquier caso, los contenidos de la materia son obligatorios y evaluables y, previsiblemente, si algún padre quiere seguir las consignas episcopales tendrá que acudir a los tribunales.

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