Puigdemont, el delegado del Gobierno y mandos militares, en la misa de la Mercè en Barcelona

El arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, ha pedido este domingo “cordura” a los políticos ante los “momentos complejos” que vive el país. Omella ha lanzado esta demanda durante la homilía de la misa de la Mercè, la patrona de la ciudad. Una ceremonia a la que ha acudido el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que en pleno enfrentamiento entre los gobiernos catalán y español comparte el primer banco de la basílica con el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo; el inspector general del ejército de Tierra, Fernando Aznar; y el consejero de Interior del gobierno catalán, Joaquim Forn.

En su discurso, el arzobispo Omella ha dedicado el párrafo final a la actualidad política: “Sé que estamos viviendo momentos complejos, pero no podemos ni debemos ser profetas de las calamidades. Tenemos que trabajar todos para poner ternura y misericordia a nuestro lado, tenemos que evitar la confrontación, a violencia y el menosprecio de los otros”, ha dicho. Y ha concluido pidiendo “cordura para nosotros y para nuestros dirigentes, para las familias y los pastores de la Iglesia”, tras lo que se ha encomendado a Dios: “Dios lo puede todo, confiemos en su ayuda”.

Tras la misa, está previsto que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, acuda a la plaza de la Mercè, donde junto a Puigdemont y el resto de autoridades recorrerá el trayecto que hay hasta el Ayuntamiento de Barcelona.

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