Puig acompaña en romería a la Santa Faz pero se niega a entrar en la concatedral

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, participó ayer en la romeria de la Santa Faz, una procesión religiosa con 500 años de historia, pero quiso hacerlo aportando un ‘toque’ aconfesional que otorgó al jefe del Consell un inesperado protagonismo en un acto en el que participan más de 100.000 alicantinos. El líder socialista estuvo sin estar y participó pero a medias. La procesión arranca en la concatedral de Alicante y finaliza en la Santa Faz, pero Puig decidió innovar. No entró en la concatedral. Esperó en la plaza a la comitiva religiosa, a la que dejó pasar de largo para incorporarse a un peloton alternativo y aconfesional.

Con el fin de que durante la procesión religiosa se visibilizase el cambio político en las instituciones de la Comunitat, tanto en el Consell como en el Ayuntamiento de Alicante, el president de la Generalitat, el conseller de Transparencia, Manuel Alcaraz (de Compromís), y el alcalde de Alicante, el también socialista Gabriel Echávarri, así como otros cargos públicos del tripartito de izquierdas de la ciudad, se autoexcluyeron de la comitiva religiosa para colocarse en lo que se bautizó (aunque en este caso sería mejor considerar una autodenominación) como ‘comitiva cívica’. Sólo el concejal de Recursos Humanos del Ayuntamiento de Alicante, el socialista Carlos Giménez, recorrió los ocho kilómetros que separan la concatedral de San Nicolás de Bari del monasterio de la Santa Faz junto al obispo, Jesús Murgui, y la representación del sudario de Cristo.

En ese espacio tradicional de la procesión también estuvieron los los representantes del PP que acudieron a la cita, entre ellos la líder autonómica, Isabel Bonig, el presidente provincial, José Císcar, el presidente de la Diputación, César Sánchez, el portavoz del grupo municipal alicantino, Luis Barcala, o la senadora alicantina Asunción Sánchez Zaplana, entre otros.

El obispo Murgui, lógicamente, llegó a la Santa Faz media hora antes que Puig, quien sí participó en los actos religiosos celebrados en la Santa Faz. La presidenta de los populares valencianos, Isabel Bonig, valoró la «profunda tradición religiosa» de la Santa Faz, algo que ha considerado importante destacar «en un tiempo donde se cercena la libertad religiosa por parte de algunos partidos políticos que están hoy en el gobierno» valenciano.

«Hablan de mantener las tradiciones pero quieren descafeinarlas; En España se respeta la libertad religiosa pero donde sus tradiciones tienen su fundamento es en la religión católica y no hay que desnaturalizarlas de contenido y esencia», agregó Bonig sobre el Consell. En contraposición, el conseller Alcaraz consideró que «más allá del carácter religioso es una fiesta que une a todos desde hace más de 500 años».

La tradición de acudir en peregrinación hasta el monasterio de la Santa Faz, adscrito a la Orden de las Hermanas Clarisas, se repite desde hace 535 años, concretamente desde el 17 de marzo de 1489.

Alrededor de las 10 horas se procedió a la extracción de la reliquia de su camarín, en presencia de Puig, que se mantuvo en un segundo plano. Acto seguido, se expuso la reliquia en la Santa Misa ofrecida por el obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante. El oficio apeló en multitud de ocasiones a la misericordia, llegando incluso a afirmar en algún momento que «el mundo está necesitado» de la misma, como crítica al tratado de la UE con Turquía para el traslado de refugiados.

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