PSOE y Podemos de Castilla-La Mancha reclaman el fin del Concordato con la Santa Sede

El proyecto de presupuesto también congelará los fondos a la educación concertada

Cuestiona que «los servicios sanitarios católicos» sean ofrecidos «en la sanidad púlbica con cargo al Estado»

El PSOE y Podemos han alcanzado un acuerdo para aprobar el presupuesto de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para 2016, que será de 8.420 millones de euros, un 2,6% superior al de 2015, y dedicará el 70% a gasto social. Entre los puntos acordados, destaca la presentación de una proposición no de ley para pedir al Gobierno de España quesuspenda el Concordato con el Vaticanoque obliga a financiar con dinero público los servicios religiosos católicos en la sanidad pública.

El acuerdo se sustenta en cuatro pilares e incluye, entre otras medidas, un plan de emergencia ciudadana dotado con 629 millones de euros, la reducción en un 8% de las derivaciones sanitarias a clínicas privadas, la convocatoria este año de 1.655 plazas de empleo público, así como congelar en 2016 el presupuesto dirigido a la educación concertada.

El vicepresidente regional, José Luis Martínez Guijarro, ha sido el encargado de presentar este acuerdo acompañado del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; el líder regional de Podemos, José García Molina; el consejero de Hacienda, Juan Alfonso Ruiz Molina, y la portavoz del grupo socialista en las Cortes autonómicas, Blanca Fernández.

El presidente de Castilla-La Mancha y el secretario regional de Podemos han coincidido en afirmar que los presupuestos de la Junta para 2016, cuyo texto normativo será aprobado mañana por el Consejo de Gobierno antes de tramitarse en las Cortes regionales, son los de «la recuperación».

«Es un buen presupuesto, el primero de una serie; es totalmente distinto al planteado por Cospedal«, ha afirmado García-Page, quien ha reconocido que es «el mejor que se puede» presentar y, también, que «no lo va a poder recurrir Montoro».

El presidente de Castilla-La Mancha ha agradecido a Podemos que «haya tenido un planteamiento desde el primer momento por el cambio» y que dejase «muy claro que el objetivo no era volver a lo que hacía el PSOE hace cinco años».

Con ello, ha admitido que «este no es el presupuesto que haría el PSOE en solitario»y ha ensalzado que la formación morada ha actuado «de acelerador», aunque ha dicho que cree que si Ciudadanos tuviera representación en las Cortes «no le parecería mal» el presupuesto. Sin embargo, ha considerado que a la líder del PP regional «le costaría muchos dolores de cabeza» y «nunca lo podría apoyar» porque «va contra su forma de pensar».

Por su parte, García Molina ha argumentado que los presupuestos se presentan con retraso porque han revisado «la letra grande y pequeña» y ha afirmado que estas cuentas tienen «que marcar el inicio de la recuperación y el rescate de los ciudadanos, muy afectados por las políticas de los últimos años».

«Hoy hemos sentado la base de un gran acuerdo para la recuperación de aquellos que peor lo han estado pasando durante esta crisis y la base para el desarrollo de la región», ha celebrado el líder regional de Podemos. Y ha subrayado: «El dinero público tiene que servir para aquello a lo que está destinado, a la mayoría social, y no acabar como un instrumento para beneficiar a una parte».

Entre los puntos acordados con Podemos para «reforzar la sanidad pública», hay otro que afecta a la Iglesia y a los propios pacientes, al cuestionar que «los servicios religiosos católicos» sean ofrecidos «en la sanidad pública con cargo al Estado«. Según el pacto presupuestario suscrito, como en «el marco jurídico actual no parece posible retirarlos», se debe movilizar al «Gobierno de España». La propuesta de socialistas y podemitas para salvar ese escollo consiste en instar al Ejecutivo a «suspender el Concordato con el Vaticano».

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