PSOE multa a laicos

Parece que el gobierno Zapatero va a dedicar sus últimos estertores a premiar a los banqueros origen de la crisis y castigar a las víctimas de izquierdas, sus votantes, los indignados. Sí, no contento con indultar a un banquero que metió en la cárcel a un empresario que no le seguía el juego, el gobierno (ex)socialista, a través de esa funesta delegada de Gobierno en Madrid, Dolores Carrión, dos días después de perder las elecciones por maltratar a su electorado (y estarán rascándose la cabeza de por qué no les votan, despertad y dejad de venderos) decide ponerle multas de 300€ a un grupo de indignados precarios que tuvieron la “osadía” de… ¡manifestarse dos días después de la Marcha Laica para protestar por la brutalidad policial!

¿O sea, que la Falange, un grupo de fascistas antidemocráticos, se manifiesta ilegalmente en jornada de reflexión para reivindicar la dictadura y no les pasa nada y un grupo de chicos jóvenes oprimidos y defensores a ultranza de la libertad, la mayoría ex votantes del PSOE, se manifiesta para protestar por la brutalidad policial porque los medios la silencian y el gobierno socialista les multa 4 meses después en medio de su peor crisis de partido? ¿Es eso lo más importante que el PSOE va a hacer para recuperar a su electorado de izquierdas? Mucha suerte en el limbo en el que os habéis quedado.

He aquí la notificación de iniciación de un procedimiento administrativo sancionador que ha recibido Pablo Díaz hoy mismo:

VISTA: La información remitida a esta Delegación del Gobierno por la Jefatura Superior de Policía de Madrid, en la que se hace constar que:

El pasado día 19 de agosto de 2011, tuvieron lugar, en esta capital, una serie de actos convocados por diversos colectivos contrarios a la visita de S.S. el Papa a través de las redes sociales. Entre dichos actos figura la celebración de una concentración en la Glorieta de Atocha, la cual no fue previamente comunicada  a esta Delegación de Gobierno.

A las 20.00 horas, un grupo formado por unas 550 personas se hallaba concentrado en la Glorieta de Carlos V, emprendiendo la marcha hacia la Puerta del Sol, con la intención de impedir el normal desarrollo de los actos programados con ocasión de la visita de S. S. el Papa, tal como se desprende de las consignas expresadas por los manifestantes.

Ante ello, son alertadas las dotaciones policiales que han establecido los filtros de control en todas las calles que confluyen en la Puerta del Sol, para evitar el asentamiento de grupos que puedan sabotear los actos.

Al llegar la cabeza de la marcha a unos cien metros del operativo policial desplegado en la Plaza de Jacinto Benavente, los manifestantes se disgregan en varios grupos, desplazándose por las calles que confluyen en la Plaza de Tirso de Molina, pasando posteriormente por la Calle Magdalena, Calle Toledo, Plaza Mayor, Cava de san Miguel y Calle Mayor, persistiendo en su intento de despistar la maniobrabilidad policial y acceder a la Puerta del Sol. Ante el despliegue policial desplegado en la Calle Mayor, los manifestantes desisten de su objetivo inicial y se dirigen por la Calle Bailen hacia los jardines de la Plaza de Oriente, lugar en el que tiene lugar un acto religioso del JMJ y en el que algunos de los manifestantes se enfrentan verbalmente con los asistentes al acto, requiriéndose la intervención policial para impedir la perturbación de la celebración. Los manifestantes vuelven a ponerse en marcha hacia la Puerta del Sol por las calles Arenal y Mayor, donde el fuerte dispositivo policial impide el acceso, tomando los manifestantes rumbo a la Plaza de Colón, realizándose el seguimiento de la marcha por diversos Grupos de Intervención del Cuerpo nacional de Policía, a través del siguiente itinerario: Calle Mayor-Mesoneros Romanos-Arenal-GranVía-Plaza de Vázquez de Mella-Chueca-Barceló-Malasaña-Alonso Martinez, siendo interceptados por la policía para impedir su acceso al eje Colón-Cibeles.

A las 23.00 horas, en la Calle Zurbano, el indicativo PUMA 20 procede a su identificación como uno de los participantes en la concentración-manifestación no comunicada a esta Delegación del Gobierno, en el transcurso de la cual se cortó el tráfico rodado de las vías por las que la misma transcurrió, se desobedecieron las indicaciones policiales y se intentó boicotear el normal desarrollo de los actos oficiales programados con ocasión de S.S. el Papa.

Los hechos denunciados pueden ser constitutivos de una infracción administrativa calificada como grave en el artículo 23 N) de la Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana, en la redacción dada por la Ley Orgánica 4/1997, de 4 de agosto. Dicho precepto establece que a los efectos de esta ley, constituyen infracciones graves:

“N) Originar desórdenes graves en las vías, espacios o establecimientos públicos o causar daños graves a los bienes de uso público…”

Por todo lo expuesto, con esta fecha, la Delegación del Gobierno ACUERDA:

La iniciación de un procedimiento administrativo sancionador contra Pablo Díaz, en razón a su responsabilidad en los hechos […]

Advirtiéndosele que en caso de no formular alegaciones, la sanción a imponer será TRESCIENTOS UN EUROS, considerándose en ese caso el presente acuerdo como propuesta de resolución.

Llama la atención el trato deferencial dado tanto al JMJ como al Papa o la tergiversación de la razón verdadera de la manifestación (“con la intención de impedir el normal desarrollo de los actos programados con ocasión de la visita de S. S. el Papa” dicen, cuando la razón era protestar por la violencia policial contra los que a su vez protestaron por el gasto de la visita), pero quiero destacar lo escandaloso que me parece que saquen a colación ese  “N) Originar desórdenes graves en las vías, espacios o establecimientos públicos o causar daños graves a los bienes de uso público…” cuando en ningún momento se hizo nada de eso y sin embargo existen vídeos, testimonios (el mío el primero) y denuncias por las actuaciones de los peregrinos de la JMJ que sí que causaron daños a bienes públicos, imposibilitaron el uso de transportes públicos a trabajadores y se permitieron hasta mear en las fuentes a la vista de todos o cubrir la ciudad de basura y desperfectos, borrachos como cubas.

 

Pero Pablo lo ha resumido muy bien en sus alegaciones:

ALEGACIONES

PRIMERA. Puntualizo que no es cierta la afirmación de que los colectivos laicos fueran contrarios a la visita del Papa, pues a lo que se oponían concretamente era a la financiación de un evento religioso con dinero público y a la vulneración del principio constitucional de aconfesionalidad del Estado por parte de las Administraciones Públicas que se estaba produciendo.

SEGUNDA. Declaro que mi participación en la manifestación del 19 de agosto de 2011 respondía únicamente al objetivo de condenar la actuación policial sobre los manifestantes laicos que había tenido lugar en la capital dos días antes. Niego, por tanto, que buscara con ello boicotear los eventos religiosos que se estaban desarrollando paralelamente con motivo de la visita del Papa.

TERCERA. Confirmo mi absoluto desconocimiento acerca de la no comunicación previa de dicha manifestación a la Delegación del Gobierno en Madrid y de que la convocatoria de la misma partiera de las redes sociales. Una vez allí creí en su legalidad al no ser disuelta por la Policía Nacional ni informarnos en ningún momento de la vulneración que estábamos cometiendo sus agentes (que nos escoltaron desde el inicio).

CUARTA. Niego rotundamente que en algún momento del recorrido los agentes de policía me hicieran llegar algún tipo de indicación y que mi comportamiento durante la marcha respondiera a un intento de despistar la maniobrabilidad policial.

QUINTA. Declaro que en ningún momento me dirigí ni estuve en la Plaza de Oriente, con lo cual no es posible que me enfrentase verbalmente a nadie en el lugar citado y a peregrino alguno en toda la manifestación.

SEXTA. Declaro que el agente de policía que nos retiró la documentación una vez retenidos, ante mi pregunta acerca de los efectos que se derivarían de la entrega de la misma, respondió que no debía preocuparme, porque tenía como único sentido efectuar un “control de seguridad”.

SÉPTIMA. Declaro que en ningún momento de la protesta causé daños de ningún tipo a personas o bienes.

Que demócratas ejemplares como Pablo Díaz, activista generoso conocido por mí y otras muchas personas por su sensatez y lucidez, sean obligados a perder su tiempo en defenderse de acusaciones injustas, torticeras y sectarias, mientras amenazas reales de nuestro estado de derecho como los falangistas o sindicatos oscuros como Manos Limpias perviertan y se rían de esos mecanismos con absoluta impunidad es una indecencia por parte del PSOE.

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