Pseudociencias en la Casa de Porras

La Universidad de Granada, a través del Vicerrectorado de Estudiantes, viene ofreciendo a toda la sociedad talleres de muy distinto tipo, a 52,5 euros, en la Casa de Porras. Aquí sólo quiero hablar del ya tradicional bloque sobre “hábitos saludables”, en el que, para el “Módulo 3. Abril-Junio” del curso 2013-14 (goo.gl/Kq4Dq5), se incluyen los siguientes: Chi-Kung, Masaje yoga tailandés, Masaje siatshu (sic), Meditación y mindfulness, Pilates, Reflexología podal, Stretching,  Reiki y Yoga.

            Si atendemos a las descripciones de estos talleres que ofrece la propia UGR, vemos con sorpresa que en todos los casos se hacen afirmaciones científicas gratuitas, no demostradas. Así, el Masaje yoga tailandés “refuerza el sistema inmunológico”, el Siatshu (sic) “regula y equilibra la energía vital”, la Meditación y mindfulness “es el secreto de la felicidad” según “parecen constatar” “los recientes estudios de neurobiología”, el Pilates promete “activar el sistema sanguíneo y el linfático, estirando cada músculo y tendón para lubrificar el cuerpo”, el Stretching “aumenta el metabolismo, reduce la ansiedad”, y el Yoga asegura “equilibrar todas las energías”,  y es un “método de mejoramiento humano y de equilibrio psicosomático, energético y espiritual”.

            No ignoro que algunas de estas disciplinas, como el yoga y el pilates, pueden ofrecerse, bien con todo un arsenal de creencias injustificadas, e incluso falsamente apoyadas en la ciencia, o bien sólo como técnicas tan saludables como otros ejercicios y “hábitos”, pero las descripciones que ofrece la UGR se inclinan, desdichadamente, hacia la primera opción. Otros talleres generan, por desgracia, menos dudas. Vean si no qué recoge la descripción de los tres siguientes.

La reflexología, “la práctica de estimular puntos sobre los pies, manos, u orejas (llamados zonas de reflejo) para conseguir un efecto benéfico sobre otras partes del cuerpo y mejorar la salud general”, que “trabaja el sistema nervioso a través de los dermatomas”, es puro disparate teórico sin contrastación científica alguna.

El reiki, “que mejora el sistema inmunitario” y “por eso es útil en el tratamiento de todo tipo de dolencias tanto físicas como emocionales o mentales”, es un conocido engaño. Decir que “se han publicado numerosos estudios científicos que demuestran su eficacia” es una burda mentira. Y añadir que es un método para “alcanzar la felicidad y liberarnos del sufrimiento” alcanza el delirio.

            Según el Chi-Kung, “la enfermedad surge de un desequilibrio en el flujo de la energía vital en el hombre. La práctica de estos ejercicios consigue aumentar y mejorar la cantidad y calidad de esta energía vital y su flujo por el cuerpo y por consiguiente establece o restablece el bienestar. Regula a la persona fortaleciendo su salud”, “activa la circulación de la energía a través de los meridianos, fortalece los órganos internos,…previene lesiones ocupacionales y expande la conciencia en todos los niveles. Aporta la esencia y la base para una vida sana, feliz y armoniosa.”

Puro disparate: jamás nos han aclarado qué es esa “energía vital”, que debería poderse medir (como cualquier energía real), sobre todo si se resalta que aumenta su cantidad y su “calidad”. Tampoco ha encontrado nadie esos “meridianos” ni se ha demostrado el proclamado fortalecimiento de los órganos internos (¿?)…

En definitiva, nos encontramos con talleres con pretensiones terapéuticas que, por absurdas e indemostradas, y por crear falsas expectativas, constituyen un fraude. No hay ciencia tras estas supuestas terapias, sino creencias infundadas. Por ello, hacerlas pasar por terapias con respaldo científico es especialmente engañoso y, el que las avale la Universidad de Granada, inadmisible. Más aún cuando en años anteriores ya ha habido denuncias, por parte de UNI Laica, del carácter pseudocientífico de estas actividades. Mientras que en otros casos (los cursos de Chi-Kung y de Tai-Chi del Instituto Confucio, y un Curso de Constelaciones Familiares en la Facultad de Psicología) tras las denuncias se corrigieron o no se prorrogaron los entuertos, en el de la Casa de Porras no sólo no se ha rectificado, sino que han ido a más (pues el reiki es lamentable novedad), aunque sí hay que celebrar que al menos les hayan retirado los créditos académicos.

Creo que es inadmisible que una Universidad al servicio de la sociedad avale patrañas pseudocientíficas. Que la de Granada, con extraordinarios profesionales, pueda quedar en entredicho por estas actividades, precisamente las ofrecidas directamente al conjunto de la sociedad, parece una jugarreta perpetrada por “el enemigo”, que diría Gila. El enemigo es aquí la charlatanería que pregona sin rubor unos avales científicos inexistentes.

Creo que la Universidad debería hacer, respecto a este tipo de prácticas y negocios tan extendidos, justo lo contrario de lo aquí denunciado: alertar a los ciudadanos de las engañifas perpetradas en nombre de la ciencia.

Juan Antonio Aguilera. Profesor de Bioquímica en la UGR y miembro de UNI Laica

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