Protesta episcopal por la eliminación de un festival escolar de villancicos

Un colegio público de Zaragoza suprime la fiesta pero niega que no celebre la Navidad Los obispos expresan su «preocupación» por la «intolerancia»

La supresión del festival de Navidad en el colegio público Hilarión Gimeno de Zaragoza por falta de espacio en el gimnasio del centro desató ayer una fuerte polémica a la que se sumaron el Partido Popular y la Conferencia Episcopal Española, que manifestó su "preocupación" por los síntomas de "menosprecio e intolerancia" ante la presencia de la religión católica en la escuela.
El pasado mes de octubre, el claustro de profesores del colegio decidió no celebrar un festival de Navidad por problemas de organización y falta de espacio. "No tenemos salón de actos. El gimnasio es pequeño y hay que retirar todo el mobiliario. Cuando celebramos Halloween, apenas cabían los 400 alumnos", explicó el director del colegio, Pascual Madrona.
El consejo escolar aprobó la decisión a propuesta del claustro de profesores y con la oposición de los padres, que alegaron que el motivo era laicista y han reunido firmas de la mitad de las familias del centro para reclamar que el próximo año se celebre de nuevo el festival. El director niega cualquier razón ideológica: "Respetamos todas las religiones. En el centro se imparten la católica, la musulmana y la evangélica. Los niños han decorado las clases y ya cantan villancicos".

SENSIBILIDAD RELIGIOSA
A partir de una versión de los hechos sensiblemente distinta difundida ayer por varios medios de comunicación, el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, calificó de "forzado y hasta ridículo" que el colegio haya suspendido los festejos navideños para no herir la sensibilidad religiosa. Por su parte, la confederación de asociaciones de padres católicos, Concapa, sostuvo en un comunicado que "una vez más se confunde lo público con lo estatal, considerando que la escuela pública tiene que seguir las consignas doctrinarias gubernamentales –solo si este es de izquierdas– y olvidando que España es un estado aconfesional".
La discusión llegó incluso hasta la cumbre de la OTAN de Riga (Letonia), en la que participaba el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Un periodista preguntó al mandatario socialista su opinión sobre que un colegio hubiera anulado las fiestas navideñas para "promover la educación laica". Sin ninguna información al respecto, Rodríguez Zapatero comentó: "Si es un colegio, me sorprende que se haya tomado esa decisión".
Mientras, la diputada del Partido Popular Ana Grande opinó que la situación creada en el colegio Hilarión Gimeno es de una gravedad "considerable" y muestra una actitud "sectaria", que debe llevar a una "reflexión profunda" sobre qué se enseña en los colegios.

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