Protesta en Varsovia contra la construcción de una mezquita

«Radicalismo islámico, no gracias», «Abajo el terrorismo», «Seamos tolerantes, pero no ingenuos». Centenares de personas corearon estas consignas, desplegaron pancartas y enarbolaron decenas de carteles con los mismos lemas durante una manifestación contra la construcción de una mezquita, en el barrio de Ochota, muy cerca de la estación central de autobuses de Varsovia. Era la primera vez desde que Polonia recuperó la democracia, hace 20 años, que unos ciudadanos bajaban a la calle para oponerse a que se construya un centro de oración islámico en su barrio.
La nueva mezquita, de una altura de 12 metros, tendrá un minarete de 18 metros y podrá acoger a unos 10.000 fieles.
Al calor de la polémica sobre la construcción de mezquitas en diversos países europeos, la asociación polaca 'Europa por el Futuro" convocó esta protesta. Antes, los miembros de este colectivo pegaron numerosos carteles en lugares céntricos de Varsovia convocando a la manifestación. 'Europa por el futuro' modificó el grafismo de un cartel que se utilizó en el referéndum sobre los minaretes en Suiza, cambiando la bandera de la Confederación Helvética por la de Polonia e incluyendo el eslogan «Stop. Detengamos la mezquita radical en Varsovia».
Este colectivo, que solicitó al Ayuntamiento de Varsovia la paralización de las obras de la mezquita, asegura que el templo musulmán está financiado por Arabia Saudí y la asociación que lo ampara, La Liga Musulmana de Polonia, es un grupo integrista cercano a los Hermanos Musulmanes egipcios.
Contra los radicales
«No estamos en contra de los musulmanes, estamos en contra de los islamistas radicales que utilizan las mezquitas para imponer su ideología totalitaria en Europa», aseguró uno de los organizadores de la protesta. Filip, un joven de 20 años residente en el barrio de Ochota, aclaró que «si me manifiesto en la calle no es contra el Islam, sino contra los radicales islamistas».
«Arabia Saudí es un país que viola los derechos humanos fundamentales, y hasta estar en posesión de una Biblia es considerado un crimen. Este país medieval no debería poder construir una mezquita en Polonia», consideró una manifestante. Estrechamente vigilado por la Policía, un grupo de jóvenes antisistema organizó una contra-protesta «contra la islamofobia y el racismo»". Uno de estos jóvenes se mostró convencido de que «la mayoría de las personas que han salido a la calle están manipuladas por la extrema derecha xenófoba».
En Polonia, donde el 90% de la población se declara católico, sólo hay unos 30.000 musulmanes, y 10.000 viven en Varsovia. La mayoría son inmigrantes de países árabes, pero también hay descendientes de chechenos y de tártaros que se establecieron en el país en el siglo XVII. Los musulmanes de Varsovia sólo tienen a su disposición una pequeña mezquita situada en un barrio residencial que da cabida a un centenar de personas.
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