Protesta contra el Papa por ignorar el caso Emanuela Orlandi

Gritos de «¡vergüenza, vergüenza!» y «¡verdad, verdad!» durante el rezo del Regina Coeli desde el balcón en la plaza de San Pedro

Los problemas no dan tregua al Vaticano. En pleno escándalo por la detención del mayordomo de Benedicto XVI, acusado de haber sustraído documentos confidenciales, ayer hubo una insólita escena en la plaza de San Pedro: varios centenares de manifestantes gritaron "¡vergüenza!, ¡vergüenza!2 y "¡verdad, verdad!" cuando el Papa dirigía el rezo del Regina Coeli –equivante al Ángelus en este periodo del año– desde el balcón de su estudio.

Realizaron la protesta los integrantes de una marcha que había partido del Ayuntamiento de Roma para llamar la atención sobre el destino de Emanuela Orlandi, la chica de 15 años, de nacionalidad vaticana, hija de un modesto empleado de la Santa Sede, que desapareció misteriosamente hace 29 años., en junio de 1983. Los manifestantes esperaron en vano a que el Papa dijera algo sobre el caso, que tuviera una palabra de recuerdo, pero no fue así. De ahí que profirieran los gritos y tambien algunos pitidos y abucheos.

La marcha tuvo problemas para acceder a la plaza de San Pedro. Los gendarmes vaticanos les prohibieron que lo hicieran con pancartas y fotos de Orlandi. Tras una discusión, pudieron acceder al lugar más emblemático del catolicismo universal.

El caso de Emanuela Orlandi sigue muy vivo en Italia. Es uno de los misterios nacionales por resolver. Hace apenas dos semanas se inició una compleja operación jurídico-forense para intentar encontrar sus restos. Se exhumó el cadáver de un delincuente vinculado a las mafias, Enrico de Pedis, jefe de la célebre banda de la Magliana, enterrado en la cripta de la basílica de San Apolinar, en el centro de Roma. A De Pedis se le ha relacionado con el presunto secuestro y posterior muerte de Orlandi. Se decidió exhumar sus restos para ver si aparecía algún rastro de la chica desaparecida. Las informaciones más recientes apuntan a que, entre los muchos huesos encontrados en la cripta, hay algunos que podrían tener entre 30 y 40 años de antigüedad. Si los análisis los vincularan a Orlandi, sería una noticia bomba.

Pietro Orlandi, hermano de Emanuela, siempre ha reprochado al Vaticano que no haya proporcionado toda la luz necesaria sobre un caso que alimenta multiples y oscuras teorías conspirativas. La Santa Sede rechaza que haya ocultado lo que sabe y sostiene que siempre ha colaborado con la justicia para el esclarecimiento del desgraciado episodio.

La ironía de la situación es que hoy el Vaticano atraviesa una coyuntura muy convulsa en la que es primer actor otro funcionario de bajo rango, Paolo Gabriele, mayordomo del Papa hasta el viernes pasado, sospechoso de ser el responsable de una espectacular fuga de documentos y cartas reservadas. No existen novedades en la investigación, aunque Roma bulle de rumores y, extraoficialmente, se consideran inminentes otras detenciones. Según el diario 'La Repubblica'. podría estar implicada una empleada laica. Se habla de una actividad febril de la policía vaticana en busca de posibles cómplices de Gabriele. Estarían revisando llamadas telefónicas, correos electrónicos y cuentas bancarias.

El Papa, en la misa de Pentecostés, hizo una alusión indirecta a la fuga de documentos. Habló de “un nuevo Babel” en el que se multiplica la posibilidad de comunicarse, pero al mismo tiempo crece la incomprensión y la sospecha.

El veterano cardenal Carlo Maria Martini relativizó lo que está ocurriendo en un artículo en el 'Corriere della Sera' y dijo que también Jesucristo “fue traicionado y vendido”.

No olvidan. Familiares y amigos de Emanuela Orlandi, ayer en la plaza de San Pedro EFE

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