Profesores universitarios firman por la libertad religiosa en los campus

Profesores universitarios madrileños han firmado un manifiesto en favor de que se respete la libertad religiosa –cualquiera que sea o si no se profesa ninguna– en los campus, ante las muestras de «laicismo agresivo» en algunas facultades españolas

COMENTARIO: Alegan falta de libertad, imposición, quienes quieren mantener el privilegio y la imposición de ocupar el espacio público de una institución como la Universidad para mantener símbolos religiosos o realizar prácticas de culto mediante misas, actos de proselitismo ,ediante la Pastoral Universitaria, mantener capillas y capellanes costeados por toda la ciudadnía,…

Lo único que se pretende es que el espacio público de nuestras universidades sea neutral ante las creencias religiosas, que cada cual puede practicar en su ámbito correspondiente, no usurpando ni financiación, ni privatizanco espacio público para favorecer su ideología o creencia.


En este sentido, se muestran "preocupados" ante "cualquier imposición que lesione la libertad" y recuerdan que la Universidad es "un ámbito cultural al servicio de la verdad" y que, es "fundamental" el respeto a las legítimas opciones personales, como las propias ideas, esquemas culturales, formas de actuar y libertad de conciencia.

Concretamente, señalan que la fe religiosa es un derecho de los ciudadanos, cuyo ejercicio democrático "enriquece el patrimonio cultural de la sociedad y facilita la convivencia justa y pacífica" y puntualizan que en España una "inmensa mayoría" de sus ciudadanos profesan la religión católica, "con profundas raíces históricas y culturales".

En cualquier caso, advierten de que el progreso "no consiste en sustituir una confesionalidad por otra", sino en optar por la "aconfesionalidad de la actividad estatal", sin interferir en la libertad individual pues el Estado español es aconfesional que "respeta todas" las creencias.

Además, insisten en que la laicidad –reconocida por la Declaración Universal de los Derechos Humanos; la Carta Magna y por Acuerdos internacionales– representa, en los estados democráticos aconfesionales, "un principio constitutivo respetuoso".

Por ello, destacan que sostener un "fundamentalismo laicista intolerante" con los que profesan creencias religiosas y convicciones humanísticas, es "antidemocrático y anticultural".

"Abogamos por una universidad abierta y plural, donde se ejercite la tolerancia, el diálogo de saberes, y el respeto a las diferentes sensibilidades, credos y culturas", apostillan al tiempo que concluyen que "el prejuicio, la intolerancia y la descalificación gratuita son vías irracionales y acientíficas, impropias de un elemental espíritu universitario".

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