Privilegios religiosos

La Comunidad Islámica ha solicitado al Ayuntamiento de Granada la exención del pago del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Pero el Ayuntamiento no ha contestado todavía. Sí le ha contestado, por el contrario, al Arzobispado católico: la semana pasada lo liberó de pagar este impuesto al inscribir dos nuevas propiedades en el registro municipal correspondiente.

Así que la Comunidad Islámica se queja de silencio elocuente, o de la discriminación oculta, o de ambas cosas. Y el alcalde ha respondido con la cortesía habitual en estos casos: dice que el Consistorio consultará la ley, meditará el asunto, tomará alguna medida.

Mientras tanto, después de haber sido censurado en la archidiócesis de Barcelona por el cardenal Ricard María Carles, el respetable teólogo Hans Küng, encontró en Granada, en el Colegio Mayor Cardenal CIsneros, atención y respeto, hospitalidad, diálogo. La libertad y la paz son las dos obsesiones de Hans Küng. A ellas ha dedicado lo mejor de su vida y los desvelos de su pensamiento y a ellas se ha referido también en sus conferencias y entrevistas en Granada. Dijo Küng que la paz entre naciones no será posible sin la paz y el diálogo entre las religiones. Y esa paz, solo se conseguirá -me parece- con una justicia ambiciosa y estable. Por eso es tan absurdo y comprometido -si lo que se persigue es la convivencia y el diálogo- que el Ayuntamiento dispense del pago del IBI a los católicos y no haga lo mismo con las otras religiones: o todos moros o todos cristianos, nunca mejor dicho.

Aunque la cuestión no es tan simple. porque la experiencia nos demuestra que todas las religiones aspiran a ser la verdadera, la única. Que todas las religiones buscan una posición de privilegio. Que todas las religiones se consideran superiores al poder político. Y son estos planteamientos los que hacen difícil o imposible establecer la paz o construir el diálogo. Porque todas las jerarquías religiosas -católicas o judías, islámicas o protestantes- predican la humildad, pero no la practican. Proponen amor y obediencia, pero no dan ejemplo, siempre aparecen nadando entre dos aguas, en misa y repicando. Dice Hans Küng que, en el seno de la iglesia católica, no se respetan los derechos humanos. Yo creo que no se respetan en ninguna, porque las religiones -hay que decirlo- no entienden de derechos, son organizaciones feudales donde la voluntad del monarca no puede discutirse.

Si realmente fueran conscientes de la necesidad de un cambio, empezarían por rechazar tantos privilegios y comenzarían a pagar sus impuestos sin pedir exenciones: predicarían con el ejemplo. lo dicen los evangelios. Y el sentido común. Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.

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