Prisionera de la Cienciología

A los 14 años firmó un contrato que la vinculaba para siempre a la Cienciología y que pasaba por encima incluso de los lazos familiares, según publicó el portal de la cadena «ABCNews».

Valeska nació en el seno de una familia suiza que abrazaba esta religión. A los seis años fue trasladada a una sede de la Cienciología en Reino Unido en donde se integró rápidamente al ala juvenil del movimiento religioso.

Sin embargo, cuando tenía 18 años sus problemas comenzaron. Su madre, fervorosa seguidora de la iglesia de L Ron Hubbard durante años denunció a la televisión francesa a la organización, después del suicidio de su exmarido.

Acusaba a la Cienciología de haberlo arruinado y de haberse quedado con su fortuna. La cosa empezó a tomar tal cariz que el líder religioso David Miscavige, al que Valeska define como “un psicópata”, decidió intervenir y alejar a la entonces adolescente de su familia.

Miscavige decidió enviarla al crucero ‘Freewinds’, al que en un vídeo promocional esta iglesia define como “a la vanguardia de un creciente movimiento mundial hacia el progreso espiritual.

De la decisión de enviar a la joven a su ‘salvación’, se enteró Valeska se enteró dos horas antes de su traslado, aseguró ahora 12 años después.

Fue llevada al barco contra su voluntad y le quitaron el pasaporte. Durante los primeros seis años de su encierro cuando el ‘Freewind’ atracaba solo podía salir acompañada y fue obligada a trabajar en la sala de máquinas del crucero.

Era un barco que solo navegaba por las aguas del Caribe y en pocas ocasiones atracaba en puertos de pequeñas islas por lo que era difícil escapar.

“En ese momento yo tenía 18 años, había estado todo mi vida en la Cienciología y yo no sabía cómo escapar”, contó Valeska.

La Iglesia de la Cienciología rechazó comentar la historia de Valeska, aunque envió una carta a la publicación amenazando con iniciar acciones legales.

Además calificó como una falsedad que Valeska Paris estuviera en el ‘Freewind’ contra su voluntad y le recordó que podía ser acusada de violar el contrato de confidencialidad que tiene con la iglesia.

“Por supuesto que Valeska no fue obligada a estar ahí, menos a trabajar en la sala de máquinas. El Freewinds es un lugar maravilloso y ella misma lo dijo en varias ocasiones”, aseguró la Iglesia que siguen numerosos actores de Hollywood en un comunicado.

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