Prior de la Virgen de Cádiz: “El litigio de la medalla está despertando la conciencia religiosa de muchos”

Proverbial ha sido siempre la moral de doble rasero que practica la iglesia y sus clérigos. Cuando se trata de los Acuerdos, hablan de respetar la ley, cuando se incumple la ley hablan de tradiciones, devociones o creencias para justificar la vulneración de la norma. El reglamento municipal establece de forma contundente que las medalla se otorgan a personas físicas o jurídicas, la Virgen del Rosario no es ni lo uno ni lo otro. Pero al parecer con 6.000 firmas y la devoción religiosa, se puede. No se puede entender que esos concejales de Podemos o PSOE si la consideren una persona y meritoria, capaz de salvar Cádiz de la peste, la fiebre y otras catástrofes.

Que a título personal alguien pueda asumir esas supersticiones es cosa de cada cual y su conciencia, y si quiere creer, está en su derecho. Pero que una institución del Estado asuma esa creencias o vulnere la ley es otra bien distinta. Que el Ayuntamiento asuma las consideraciones del prior dominico, basadas únicamente en la fe, resultan inconcebibles y sorprendente. 


El pasado 25 de octubre se celebró en el Juzgado número 2 de lo Contencioso -Administrativo de Cádiz el juicio contra la imposición de la medalla de oro de la ciudad, concedida por el Ayuntamiento gaditano, a la patrona la Virgen del Rosario al haberse cumplido 150 años desde que fuera nombrada patrona. Otros méritos de la Virgen: los gaditanos pidieron su ayuda ante catástrofes como la peste y la fiebre amarilla en siglos pasados.

La entidad Europa Laica presentó recurso contencioso contra la decisión de la Corporación Municipal. Por su parte, los frailes dominicos en la persona de su prior en Cádiz, Pascual Saturio, se personó en la causa como interesado. El Ayuntamiento ha mantenido silencio en el proceso en todo este proceso, aunque el juez le ha instado a que presente un informe de todas las medallas de oro concedidas por el ayuntamiento a imágenes religiosas.

La Virgen no es persona física 

Esta organización, que defiende el laicismo y la erradicación de las simbologías religiosas de las administraciones públicas considera que el reglamento municipal establece que la medalla podrá concederse “a personas físicas o jurídicas” y “en consideración a los méritos o circunstancias singulares que concurran en las mismas” y que la Virgen del Rosario no es ni una persona física ni jurídica. 

El alcalde José María González, y el resto de concejales de Por Cádiz Sí se Puede (Podemos) aprobaron la concesión de la medalla (Izquierda Unida votó en contra) porque, entre otros motivos, le llegó una propuesta impulsada por la congregación del Convento de Santo Domingo, sede de la imagen de la virgen, y respaldada por 6.000 firmas.

Podría ser el primer precedente jurídico 

En los próximos días, el juez decidirá si retira la medalla a la Virgen o no. Si la sentencia es favorable a Europa Laica y le arrebatan la medalla “se originaría el primer precedente jurídico al retirarle una distinción a una imagen, y si ocurre, todas las distinciones recibidas a imágenes en toda la geografía andaluzas pueden ser arrebatadas”, afirma José Merino, cofrade de la patrona de Cádiz y la Virgen del Rosario en un mensaje de WhatsApp que se ha hecho viral.

Religión Confidencial ha hablado con el dominico Pascual Saturio. 

En su opinión “Europa Laica se está quedando sola. Creía que iba a contar con más apoyo, pero no ha sido así”.

El prior de la Iglesia conventual de la Virgen del Rosario y Santo Domingo, donde se encuentra la patrona, afirma a RC que la relación con el alcalde de la ciudad, “Kichi” es normal y cordial: “Todo lo que le hemos solicitado nos lo ha concedido, es decir, las celebraciones y procesiones que hemos organizado en la calle, no ha puesto ningún impedimento, al igual que el anterior gobierno municipal del PP”, afirma.

Estado aconfesional 

Pascual Saturio recuerda que en un Estado aconfesional, se incluye el respeto y la colaboración entre el Estado y las confesiones religiosas. “Arremeter contra las creencias populares y la devoción del pueblo, es un camino equivocado y es menospreciar el fervor popular. Por esta razón, esta polémica está despertando la conciencia religiosas de muchas personas. También los creyentes tenemos nuestros derechos”.

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