Primera dimisión en la Iglesia católica alemana por abusos a menores

Es la primera dimisión en la Iglesia Católica alemana y no se produce por un caso de abusos sexuales, sino de castigos físicos. El obispo de Augsburgo, Walter Mixa, ha ofrecido su dimisión al Papa, tras admitir y pedir públicamente perdón a todos los afrectados por haber dado bofetadas y tirado de las orejas frecuentemente a los niños de una residencia infantil cuando era párroco, en la localidad de Schrobenhausen, en la Alta Baviera, en la que estuvo destinado en la década de los 70.

"Me duele en el corazón y siento haber causado dolor y pena a tanta gente. Pido perdón", fueron las palabras con las que había pedido disculpas en unas declaraciones ante las cámaras. El periódico local 'Augsburger Allgemeine' informa hoy jueves de que Mixa ha puesto sus cargos como obispo de Augsburgo y obispo militar del Ejército Federal alemán a disposición del Papa Benedicto XVI en una carta personal enviada al Vaticano.

Después de que pidiese públicamente disculpas, ayer, el presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Robert Zollitsch, le había recomendado que renunciase a sus cargos provisionalmente y llevase a cabo "una pausa de reflexión". "Hemos estado analizando con él cómo podría contribuir, en una situación difícil como la actual, a que vuelva la tranquilidad a la diócesis y si un tiempo de reflexión y de distancia geográfica podrían crear un ambiente más racional y ayudarle a aclarar la situación", explicó ayer Zollitsch, quien añadía que "una distancia geográfica le podría dar la oportunidad de recobrar nuevas fuerzas tras las acaloradas últimas semanas".

El escándalo en torno al obispo de Augsburgo, considerado del ala conservadora de la Iglesia Católica, se ha alargado durante semanas en la prensa alemana, muy crítica con Mixa. Que en la carta al Papa justifica su solicitud de dimisión por su responsabilidad hacia el obispado y reconoce que las discusiones públicas sobre su persona han afectado negativamente a sacerdotes y fieles. En la misiva afirma que desea un nuevo comienzo y afirma que "a todos aquellos con los que pude ser injusto y a todos aquellos a los que he dado motivos de preocupación les pido hoy de nuevo perdón".

Mientras el obispo sólo ha reconocido que repartió algunas bofetadas, varios afectados han suscrito declaraciones juradas en las que acusan a Mixa de haber propinado palizas brutales a los menores, que el obispo no ha reconocido.

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