Presuntos rufianes se llevan la pasta del Templo [Valencia. Visita del Papa]

Durante cerca de cuatro años los dirigentes populares de la Comunidad Valenciana han mantenido cerrada bajo siete llaves toda información sobre los costos de la visita de Benedicto XVI a la capital del Turia. De nada valía que la oposición parlamentaria demandara cada dos por tres los papeles adecuados para conocer cuántos millones de euros, y cómo, se habían gastado gracias a la coartada del viaje del Sumo Pontífice.

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Sólo este hecho en sí mismo -el de esconder tal información- venía a confirmar que los números no cuadraban, que había gato encerrado o que algo importante se pretendía ocultar. Resulta obvio que si no hubiera habido nada que tapar, lo más lógico habría sido exhibir los números y explicar sin temor hasta los últimos detalles de ese episodio. Si Camps no encontró la factura de sus polémicos trajes fue simplemente porque él nunca los pagó de su bolsillo o de su cuenta corriente, aunque dijera lo contrario en voz bien alta.

Enriquecimiento ilícito
Por lo visto, el Encuentro Mundial de las Familias –organizado en Valencia el mes de julio de 2010 por las autoridades eclesiásticas y las políticas- contribuyó, sobre todo, a que algunos se enriquecieran de forma ilegítima. A este género de conclusión parece haber llegado el magistrado Antonio Pedreira, del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), que ha instruido el sumario del caso Gürtel.

La ínclita Rita
La Unidad de Delitos Económicos y Fiscales de la Policia (UDEF), que investigó a requerimiento del juez Pedreira, señaló en su informe –y en primer lugar- tanto al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, como a la ínclita alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Ambos encabezaban la Fundación digamos que escasamente transparente que montó tan católico evento.

Otro foco de sospecha
Otro foco de sospecha respecto a la presencia de Ratzinger en el País Valencià es el Canal Nou o la televisión pública valenciana. Por lo demás, el cerrojazo informativo resistió impávido de modo que ni el Govern que preside Camps ni el Arzobispado hicieron llegar al juez documento alguno durante los meses de agosto y septiembre pasados, a pesar de haber sido judicialmente requeridos a hacerlo. En noviembre, por fin, no les quedó otro remedio que el de facilitar los datos exigidos por Pedreira.

Sube la presión
La presión a Camps, mientras tanto, continúa subiendo. El diputado del PP por Castellón Juan Costa ha pedido públicamente explicaciones a Camps por la trama Gürtel. Su hermano, que fue sancionado, es Ricardo, el mismo que insinuó inequívocamente que podía cantar y que él sólo obedecía órdenes o instrucciones de sus dos máximos jefes. En Valencia, Camps. En Madrid, Mariano Rajoy.

Una “vergüenza”
Juan Costa –que en su momento estuvo en un tris de presentarse como candidato alternativo a Rajoy en el Congreso de Valencia- ha calificado la situación actual, en la que se halla el PP a cuenta de la corrupción, como una “vergüenza”. Más allá de cualquier otra consideración, Juan Costa ha dicho al respecto cosas sensatas. De sentido común, como repite a menudo Rajoy, aunque él no lo practique casi nunca.

Jesús, en el Templo
Con la visita del Papa, algunos meapilas como Camps y otros fervientes católicos han reproducido, en todo caso, el episodio de Jesús en el Templo. Según el evangelista San Juan, “se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fueras del Templo (…) y dijo (…): Quiten esto de aquí. No hagan de la Casa de mi Padre una casa de mercado”.

Casa de mercado
Pero Camps y sus colaboradores más próximos convirtieron el Templo –la visita del Papa para los creyentes- en una casa de mercado. Benedicto XVI, sin embargo, no hizo como Jesús ni mucho menos. El Papa se limitó a encogerse de hombros, miró a otro lado y consintió, por consiguiente, que gracias a su estancia en Valencia, unos cuantos presuntos rufianes se llevaran la pasta.

Enric Sopena es director de El Plural

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Sólo este hecho en sí mismo -el de esconder tal información- venía a confirmar que los números no cuadraban, que había gato encerrado o que algo importante se pretendía ocultar. Resulta obvio que si no hubiera habido nada que tapar, lo más lógico habría sido exhibir los números y explicar sin temor hasta los últimos detalles de ese episodio. Si Camps no encontró la factura de sus polémicos trajes fue simplemente porque él nunca los pagó de su bolsillo o de su cuenta corriente, aunque dijera lo contrario en voz bien alta.


Enriquecimiento ilícito
Por lo visto, el Encuentro Mundial de las Familias –organizado en Valencia el mes de julio de 2010 por las autoridades eclesiásticas y las políticas- contribuyó, sobre todo, a que algunos se enriquecieran de forma ilegítima. A este género de conclusión parece haber llegado el magistrado Antonio Pedreira, del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), que ha instruido el sumario del caso Gürtel.


La ínclita Rita
La Unidad de Delitos Económicos y Fiscales de la Policia (UDEF), que investigó a requerimiento del juez Pedreira, señaló en su informe –y en primer lugar- tanto al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, como a la ínclita alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Ambos encabezaban la Fundación digamos que escasamente transparente que montó tan católico evento.


Otro foco de sospecha
Otro foco de sospecha respecto a la presencia de Ratzinger en el País Valencià es el Canal Nou o la televisión pública valenciana. Por lo demás, el cerrojazo informativo resistió impávido de modo que ni el Govern que preside Camps ni el Arzobispado hicieron llegar al juez documento alguno durante los meses de agosto y septiembre pasados, a pesar de haber sido judicialmente requeridos a hacerlo. En noviembre, por fin, no les quedó otro remedio que el de facilitar los datos exigidos por Pedreira.


Sube la presión
La presión a Camps, mientras tanto, continúa subiendo. El diputado del PP por Castellón Juan Costa ha pedido públicamente explicaciones a Camps por la trama Gürtel. Su hermano, que fue sancionado, es Ricardo, el mismo que insinuó inequívocamente que podía cantar y que él sólo obedecía órdenes o instrucciones de sus dos máximos jefes. En Valencia, Camps. En Madrid, Mariano Rajoy.


Una “vergüenza”
Juan Costa –que en su momento estuvo en un tris de presentarse como candidato alternativo a Rajoy en el Congreso de Valencia- ha calificado la situación actual, en la que se halla el PP a cuenta de la corrupción, como una “vergüenza”. Más allá de cualquier otra consideración, Juan Costa ha dicho al respecto cosas sensatas. De sentido común, como repite a menudo Rajoy, aunque él no lo practique casi nunca.


Jesús, en el Templo
Con la visita del Papa, algunos meapilas como Camps y otros fervientes católicos han reproducido, en todo caso, el episodio de Jesús en el Templo. Según el evangelista San Juan, “se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fueras del Templo (…) y dijo (…): Quiten esto de aquí. No hagan de la Casa de mi Padre una casa de mercado”.


Casa de mercado
Pero Camps y sus colaboradores más próximos convirtieron el Templo –la visita del Papa para los creyentes- en una casa de mercado. Benedicto XVI, sin embargo, no hizo como Jesús ni mucho menos. El Papa se limitó a encogerse de hombros, miró a otro lado y consintió, por consiguiente, que gracias a su estancia en Valencia, unos cuantos presuntos rufianes se llevaran la pasta.

Enric Sopena es director de El Plural

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