Presuntos abusos en el Cristo Orante de Tupungato (Argentina): validaron pruebas que comprometen a los dos monjes

El caso de los monjes del Cristo Orante de Tupungato acusados de una larga serie de abusos sexuales sumó esta mañana una nueva audiencia donde la Fiscalía solicitó la prisión preventiva para los imputados y la defensa pidió la liberación o -en su defecto- el beneficio de prisión domiciliaria.

La audiencia comenzó a las 10 y finalizó a las 12.20; y contó con la presencia de los dos acusados: el sacerdote Diego Roque (alias “Diego de Jesús”) y el otro monje, Oscar Portillo. Ambos se abstuvieron de realizar declaraciones públicas y se retiraron con fuerte custodia policial, según confirmó el sitio InfoUco.

Los monjes están detenidos e imputados por abuso sexual agravado por acceso carnal; tentativa de abuso sexual agravado por acceso carnal; abuso sexual simple agravado por ser figura de autoridad; corrupción de menores y corrupción de mayores. Y, según detalló su abogado defensor Eduardo de Oro, los imputados aseguraron ante el Juez Fernando Ugarte que “se van a someter al proceso porque quieren que la causa llegue hasta las últimas consecuencias”.

Por su parte, el fiscal Jorge Quiroga y la querella solicitaron la ratificación de la prisión preventiva para los monjes.

ras escuchar a ambas partes, el juez Ugarte ordenó un cuarto intermedio para analizar las posturas. La audiencia se retomará el próximo miércoles.

Pruebas y recomendación psiquiátrica

Además de solicitar que se mantenga la prisión preventiva, la querella -los abogados que acompañan al denunciante- presentaron ante el juez un certificado psiquiátrico donde se recomienda a la víctima que no asista a las audiencias judiciales (un psiquiatra sostiene que no está en condiciones de hacerlo); aunque ello no quita que participe y se presente a las pericias (algo que continuará haciendo). Incluso, desde que se conoció el caso y trascendieron los detalles de los episodios, el joven ha prestado declaración 3 veces ya. A ella se suma la primera declaración que hizo ante las autoridades de la Iglesia, cuando denunció la situación antes de que tomara estado judicial.

Asimismo, se sumó un chat entre un ex abogado del denunciante y Diego Roque -el abogado era amigo de Roque, además de patrocinar a la víctima- donde el letrado manifiesta al monje que se estaba comenzando a iniciar una causa referida a los presuntos abusos.

Al momento de refutar el pedido de libertad o de prisión domiciliaria, la querella recurrió a la carta pública que se dio a conocer a principios de mes y donde uno de los imputados (Diego Roque) habla de que “la guerra ha comenzado” y se define como un “soldado” de Dios.

Los dos monje fueron formalmente acusados por “Abuso sexual simple, agravado por el abuso de autoridad”; “Abuso sexual agravado por acceso carnal y tentativa de abuso sexual con acceso carnal” y por “corrupción de menores y corrupción de mayores”, ya que los supuestos abusos habrían ocurrido entre 2009 y 2015, años en que la presunta víctima llegó a la mayoría de edad legal.
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