Predica «el respeto y la castidad» para combatir la violencia machista

El obispo de San Sebastián asegura que «la humildad, paciencia, respeto y la castidad», son «indispensables para que no se animalice la relación del hombre con la mujer».

COMENTARIO: No sorprende que una institución que segrega y discrimina a la mujer predique el sometimiento (paciencia, humildad,…) milenario al que ha estado sometida, como forma de resolver la violencia machista. Y qué decir de predicar la castidad como solución a la violencia. Una vez más esta iglesia que hipócritamente rechaza la sexualidad, y ve en ella al demonio y el pecado (aunque traten de justifica la pederastia de sus sacerdotes y obispos) pretende reducir la globalidad de la persona eliminando su sexualidad. 

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, aprovechó la Eucaristía para defender «las virtudes de la humildad, paciencia, respeto y de la castidad», al considerar que son «indispensables para que no se animalice la relación del hombre con la mujer». Esto le llevó a resaltar que «nos preocupa la violencia machista presente en nuestra sociedad, que tiene a la mujer como víctima y que, lejos de desaparecer, sigue extendiéndose en nuestros días». Por ello, subrayó que la Iglesia continuará predicando estas virtudes. «Porque estamos convencidos de que son indispensables para que no se animalice la relación del hombre con la mujer», concluyó.
El prelado tampoco se olvidó de las consecuencias de la crisis económica, sobre todo en «quienes carecen del apoyo familiar, en los jóvenes que no han accedido siquiera a su primer empleo, en los inmigrantes», para lo que propuso «los retos de la solidaridad y de la caridad» de las comunidades parroquiales. También incidió en que la «crisis de desesperanza» de la cultura occidental «no está ligada a unas carencias materiales o coyunturales determinadas, sino a una crisis de identidad y de sentido», por lo que remarcó que «nuestra carencia principal no está en el tener, sino en el ser».
En su intervención ante los fieles, el obispo dio muestra de que sigue la actualidad no solo local y nacional, sino también la internacional. En esta línea, trasladó que le preocupa «de una forma especial, la falta de libertad religiosa que padecen y sufren los cristianos que viven en minoría en países de mayoría musulmana o hindú, mientras Occidente guarda silencio». «Acaso esto último sea debido a que también se percibe entre nosotros un clima de agresividad y laicismo extremo contra la Iglesia católica, al que quizás nos estemos ya acostumbrando, pero que resulta muy llamativo para quienes nos visitan de otros países».
Con estas palabras, Munilla se unió a la condena que realizó el Papa al atentado de Al-Qaida contra una iglesia cristiana de Alejandría (Egipto) en plena Nochevieja, que causó 21 muertos, y a la denuncia de Benedicto XVI durante su visita en diciembre a Santiago de Compostela y Barcelona del «laicismo agresivo» que se vive actualmente en España.
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