PP y Ciudadanos copan los actos religiosos en honor a San Vicente en Valencia ante la ausencia del equipo de gobierno

Frialdad y discreta afluencia de público en una fiesta que sigue pendiente del cambio de fecha a domingo

San Vicente Mártir pasó con su habitual discreción por el mapa festivo de la ciudad. El patrón del «cap i casal» transitó su recuerdo en una mañana fría, respetada al menos por el sol, con una animación sólo discreta en las calles. Con la mitad de la chiquillería que estudia fuera de València enclaustrada en las aulas y con los colegios públicos y concertados, estos sí, cerrados.

Vuelve, por tanto, con toda su fuerza el debate sobre la conveniencia de trasladar la fiesta a domingo, como se hizo en su día con el Corpus y como negocian en estos momentos la Iglesia y el ayuntamiento.

Quienes no tienen problema de fechas parecen ser los políticos, tanto para estar como para no estar. El día de ayer, de hecho, sirvió para visualizar las dos formas de entender determinados ritos ciudadanos por parte de los grupos municipales.

Las dos valencias políticas se repartieron los festejos, en una meridiana declaración de intereses. La derecha, en la Catedral y la procesión; la izquierda (Compromís; mejor dicho, tan sólo Pere Fuset), en el bautizo de San Vicente Ferrer.

La misa mayor fue, nuevamente, reflejo de lo que se prevé de aquí a mayo: un llenazo de cargos políticos y candidatos, en este caso de la derecha. Allí estuvieron las dos candidatas a Generalitat y Ayuntamiento del Partido Popular: Isabel Bonig y María José Catalá, secundadas por varios miembros de la corporación municipal, encabezados por Eusebio Monzó, devoto confeso que pasaba su particular penitencia tras su reciente imputación. Y numerosos asesores municipales, que en estas semanas la visibilidad está muy cotizada.

Catalá, que diez días antes había anunciado que suprimirá las Magas de Gener, aquí fue igual de tajante, pero en sentido contrario: «Si soy elegida alcaldesa, estaré siempre junto con las tradiciones y fiestas de los valencianos, porque son una parte esencial de las raíces de nuestro pueblo».

Fernando Giner encabezó la también copiosa presencia de Ciudadanos y también estaba la no adscrita María Dolores Jiménez, quien, por cierto, procesionó junto a Catalá a la salida de la catedral, cuando la imagen del santo mártir recorrió las calles del centro de la ciudad.

Giner lamentaría más tarde la ausencia de representantes del equipo de gobierno municipal. «Hoy, día del patrón de la ciudad, el alcalde ausente, otra vez, ha faltado al encuentro con todos los valencianos. No entendemos cómo hace presencia en un acto como las magas, sin tradición, y cuando estamos hablando de una tradición centenaria en la ciudad, ni aparece él ni ninguna persona del equipo de gobierno. Es un desprecio a nuestras tradiciones y a nuestra cultura. Una vez más, vemos la postura que adopta el señor Ribó», dijo.

Por lo que se refiere al acto religioso en sí, el cardenal Antonio Cañizares dedicó a San Vicente Mártir su homilía, comparando a los mártires de la cristiandad con los revolucionarios. Con ventaja, lógicamente, para aquellos. «El cristianismo no comenzó con un revolucionario sino con un mártir. El plus de libertad, fraternidad, solidaridad e igualdad que debe la humanidad a los mártires es infinitamente mayor que el que le hayan podido reportar los revolucionarios», dijo.

Dentro de sus habituales alusiones a la sociedad, cuando no a la política, actuales, en esta ocasión su discurso fue especialmente de fe contra el ateísmo, recordando las dictaduras de mediados del siglo pasado y le recordó que «fuiste el gran vendedor y sigues siéndolo en estos tiempos en los que se quiere derrotar la fe. La revolución de Dios, que es amor, sigue en marcha. Y no estamos solos: los mártires están con nosotros y nos alientan».

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