Porqué no asistimos a los actos religiosos como representantes públicos

Una vez finalizados los actos del recibimiento de la Virgen de Guadalupe en el municipio de Valle Gran Rey, y ante el interés de algunos vecinos por la ausencia de ambos firmantes de todos los actos religiosos, hemos entendido conveniente exponer a la opinión pública el porqué no hemos participado de las procesiones y otros actos programados.

Sin entrar a exhibir nuestras creencias religiosas, cuestión que opinamos carece de importancia, queremos dejar claro que no acudimos a actividades religiosas ostentando la representatividad del cargo público que ejercemos porque creemos firmemente en la separación entre Iglesia y Estado. Así, defendemos un concepto básico en nuestra concepción ideológica de la sociedad; este concepto es la laicidad, el principio de separación de la sociedad civil y las creencias y prácticas religiosas, que garantiza un necesario pluralismo religioso en una sociedad. Hasta el Papa Francisco ha dicho recientemente:"La convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad".

Siempre hemos considerado que las autoridades civiles no deberían presidir actos religiosos, a pesar de que durante muchos años esta haya sido la costumbre; entendemos que este hecho puede resultar dañino y pernicioso para las propias tradiciones religiosas que han sido usadas políticamente en muchas ocasiones. Las creencias religiosas, para que sean respetadas y toleradas en una sociedad, deben estar ubicadas o situadas en el ámbito privado.

El laicismo no es doctrinario, ni sectario, se basa en la libertad de pensamiento, de investigación, en la autonomía de las personas y en su libertad para elegir responsablemente su conducta moral y religiosa. Si hoy todos entendemos qué significa ciudadanía democrática, se debe al pensamiento laico, que fundamenta una sociedad no sometida a poderes absolutistas o fanáticos dogmas, más tolerante, pluralista y solidaria.

La necesidad casi impúdica que algunos cargos públicos tienen de protagonizar todos los actos públicos, incluso los de carácter religioso, no nos parece una costumbre adecuada, más aún cuando deben ser los vecinos y vecinas creyentes los protagonistas fundamentales. Tenemos la impresión que algunos cargos públicos, en la ostentación que hacen en las actividades religiosas, se llegan a considerar más importantes que la propia imagen y que las autoridades religiosas presentes. Entendemos que ésta no es sino otra faceta más del político paternalista, intermediario, omnipresente, el que siempre quiere estar en todo para que nadie haga nada. Tal vez quienes así actúan se puedan refugiar en las tradiciones y la cultura popular pero nosotros consideramos que no es tradición ni cultura popular tradicional presidir un acto de exaltación religiosa con discurso político coyuntural, sobre un escenario con un protocolo de actuación jerarquizante: arriba la representación divina, con los representantes oficiales de la Iglesia católica y el Estado; abajo, la plebe.  

Para finalizar queremos dejar una cosa clara: respetamos, y mucho, las tradiciones de Valle Gran Rey y de La Gomera, así como la fe que siente muchísima gente por las imágenes religiosas que se veneran. Por ese mismo respeto que sentimos es por lo que nunca haremos ostentación de nuestra condición de cargos públicos. Ojalá que los creyentes y no creyentes hiciéramos caso de la enseñanza solidaria que Jesús de Nazaret dijo con el mandamiento: "Amarás al prójimo como a ti mismo", y ojalá que los cargos públicos, creyentes y no creyentes, hiciéramos más a menudo ejercicios de coherencia.

Firma: Nieves Canive y Guzmán Correa, Concejales de Socialistas X la Gomera en el Ayuntamiento de Valle Gran Rey.

Virgen Guadalupe La Gomera

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